Leo Messi durante el último partido del Barcelona
Leo Messi durante el último partido del Barcelona - REUTERS
Fútbol

El fiasco en Europa aún amarga a Messi

El argentino, que ayer recibió la Cruz de Sant Jordi, sigue abatido tras el palo en la Champions

BarcelonaActualizado:

Leo Messi anda deprimido y le cuesta sonreír. Y cuando lo hace, el gesto parece forzado. El varapalo de la eliminación en Liverpool le ha dejado tocado, incapaz de cumplir su palabra dada a principios de temporada cuando prometió el regreso de «esa copa tan linda y deseada». Una aseveración imposible de cumplir tras el inesperado batacazo en Anfield. El astro argentino ni celebró el gol ante el Getafe el pasado fin de semana, se fue del campo sin despedir a la afición y no acudió a la Gala de la Liga este martes, en la que había sido reconocido como máximo goleador de la historia de la competición. Su abatimiento no se lo permitía. «Me consta que Messi está un poco afectado. Han sido días convulsos. No creo que se vaya del Barcelona, no creo que no tenga opciones de ganar la Champions. Se trata del mejor futbolista de la historia de la Liga y merece un homenaje en vida. Nunca volverá a haber uno así», le disculpó Javier Tebas.

Este jueves Leo Messi sí se dejó ver, pero manteniendo un semblante serio, durante la entrega de la «Cruz de Sant Jordi», una distinción anual que otorga la Generalitat a aquellas personas y entidades sociales que «por sus méritos hayan prestado servicios destacados a Cataluña en la defensa de su identidad especialmente en el plano cívico y cultural». Sugerido por el Barcelona, la Consejería de Cultura aceptó la propuesta que estaba avalada por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.

El Govern justificó su elección con palabras de elogio hacia el futbolista argentino del Barça: «Por su fabulosa trayectoria deportiva, que lo ha llevado a ser reconocido como el mejor futbolista de todos los tiempos. En un deporte de masas como el fútbol, Leo Messi encarna unos atributos sociales tan primordiales como la humildad, la honestidad, el aprendizaje, la creatividad, el sentido de equipo y el respeto». Además, la contribución de la Fundación del rosarino en un proyecto junto al Hospital Sant Joan de Déu contra el cáncer infantil también ha sido tenida en cuenta.

Desde la Generalitat se destaca que no ha sido un impedimento ético el hecho de que, en el año 2016, Leo Messi fuera condenado con 21 meses de prisión por defraudar a Hacienda. Pero en su interior todavía hierve el enfado por la eliminación de una Champions League en la que ya se veía en la final del Metropolitano. En su palmarés solo relucen cuatro Ligas de Campeones, bagaje relativamente pobre para el mejor futbolista de todos los tiempos que ha visto como el Real Madrid de Cristiano Ronaldo ganaba tres consecutivas.

Como suele ser habitual, el acto de la entrega de la Cruz de Sant Jordi se politizó y acabó con una proclama a favor de los políticos encarcelados, aunque Messi se mantuvo al margen en todo momento.