Fútbol

¿De qué equipo de fútbol eran los mayores dictadores de la historia?

Personajes como Hitler o Stalin eran asiduos a acudir a los estadios para ver a sus clubes

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Siempre se ha dicho que deporte y política no deben ir de la mano, pero por desgracia, esto no siempre ha sido así. Algunos de los mayores dictadores de la historia se han dejado ver por algunos estadios de fútbol manifestando su fervor por algún club, mientras que otros simplemente se han aprovechado del alcance mediático de este juego como propaganda ideológica.

Actualmente ocupa la decimocuarta posición en la Bundesliga germana, pero hubo un tiempo en el que el Schalke 04 era temido en toda Europa, al igual que su seguidor más famoso. Adolf Hitler fue un reconocido hincha del club de Gelsenkirchen, que durante los años 30 fue el conjunto más popular de Alemania. Además, durante el régimen nazi, los «mineros» consiguieron seis títulos ligueros y no conocieron la derrota en su campo durante once años.

El deporte rey europeo llegó a uno de los lugares más fríos del planeta gracias a los comerciantes ingleses. En Rusia, la pasión por el fútbol se propagó a gran velocidad y tuvo una gran acogida entre los habitantes. De ese gran éxito tomó buena nota la Unión Soviética. Durante el régimen comunista, cada ministerio tenía su propio equipo de fútbol, excepto el Spartak de Moscú, y el Dinamo de Moscú era el equipo de Iósif Stalin. No obstante, no hay documento que demuestre la pasión del dictador por el fútbol, pues su propósito era utilizarlo como un arma de control y de propaganda comunista por Europa.

Juventus, Inter, Milán, Nápoles, Roma... En el Calcio abundan algunos de los equipos más potentes de Europa. No obstante, pocos recuerdan que entre los cinco grandes italianos se interpuso un equipo que en estos últimos años pelea por no descender de categoría. Entre 1923 y 1943 el Bolonia conquistó seis «Scudettos», algo que seguramente no hubiese sucedido si durante ese periodo no estuviese en el poder Benito Mussolini. «Il Duce» nació en la región de Emilia-Romaña, donde el equipo más popular es el boloñés, al que le construyó un estadio, el Stadio Littorale, ahora rebautizado como Renato Dall´Ara. Desde la caída del régimen de Mussolini, el Bolonia no sabe lo que es volver a levantar un título.

En los últimos años, la afición por el fútbol crece a pasos agigantados en la isla más grande del Caribe. Pero en Cuba el deporte por excelencia es el béisbol. Una disciplina practicada en su juventud por Fidel Castro. Aunque su pasión por el deporte no se reduce a esta categoría. Armando Montes de Oca Arce, compañero suyo de colegio, afirmó que también solía jugar al fútbol en el equipo del colegio El Belén de La Habana y que su posición habitual era la de extremo derecho. A pesar de su breve paso por los terrenos de juego cubanos durante su juventud, el dirigente cubano nunca ha manifestado ser seguidor de ningún club de balompié en concreto.

Es cuanto menos curiosa la relación del apellido Gadafi con el fútbol. En Inglaterra, se especuló con que Muamar el Gadafi estuvo «a horas» de comprar el Manchester United en 2005. También se llegó a publicar en los medios de comunicación que cuando el tirano libio fue derrocado, se encontraron varios objetos de merchandising del Liverpool en su casa. Pero lo más llamativo fue que su hijo llegó a lo más alto del fútbol italiano. Al-Saadi el Gadafi, que actualmente está retirado, era un mediapunta formado en el Al-Ittihad de su país. El vástago del autócrata africano llegó en el año 2003 al Perugia, donde se fue haciendo un hueco con buenas actuaciones hasta llegar a equipos como el Udinese y la Sampdoria.

La incógnita de Franco

En España está muy extendida la creencia de que el Real Madrid era el equipo de Francisco Franco, pues durante su mandato el equipo madrileño conquistó seis Copas de Europa. Sin embargo, existen diferentes corrientes que contradicen esta teoría. Una de ellas explica que como militar, Franco era seguidor del Atlético de Aviación, el combinado por excelencia del ejército y el actual Atlético de Madrid. Se incluye también la hipótesis de que el dictador español era simpatizante del Barcelona, pues durante su mandato evitó la bancarrota del club azulgrana recalificando los terrenos donde en 1957 se inauguró el Camp Nou.

Otra creencia, aunque de menos recorrido, es que Franco era aficionado del Racing de Ferrol, el equipo de su localidad natal. Los que sostienen esta teoría argumentan que al término de la Guerra Civil española en 1939, el combinado gallego, que militaba en la Segunda división, alcanzó la final de la Copa del Generalísimo. Sin embargo, esta excepcional situación se dio porque de los 14 equipos participantes, tan solo 4 eran de Primera división y durante la competición, el Ferrol se enfrentó en cuartos y semifinales a clubes de su misma categoría. El sueño del combinado gallego llegó a su fin cuando se medieron al Sevilla en la final, que venció por un contundente 6-2.