Dudek hace de Casillas

ENRIQUE ORTEGONo atiende a razones medianamente lógicas que un equipo formado para luchar por las plazas de «Champions» se desespere por evitar el descenso hasta la última jornada. Si se repasaba ayer

ENRIQUE ORTEGO
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No atiende a razones medianamente lógicas que un equipo formado para luchar por las plazas de «Champions» se desespere por evitar el descenso hasta la última jornada. Si se repasaba ayer la alineación del Zaragoza, sin ni siquiera recurrir a la coartada de las bajas, era muy complicado explicar cómo puede estar en la situación que está. Luego, según el partido consumía minutos, se comenzaban a encontrar algunas causas por las que este equipo está donde está y ha pasado por la mano de cuatro técnicos (Víctor Fernández, Irureta, Garitano y Villanova) sin que ninguno haya dado con la tecla buena.

Un equipo montado para atacar no suele defender bien. Es la ley del fútbol. Te tapas la cabeza, pero te descubres los pies. O viceversa. Y cuando la angustia del descenso aprieta y la ansiedad se hace dueña de la situación, la primera premisa debe ser mantener tu puerta a cero para después asaltar la contraria. El Zaragoza que ayer se enfrentó al Real Madrid era un cuadro absolutamente descompensado tácticamente.

La necesidad apretaba y Villanova apostó con todo. Y para jugar con cuatro delanteros jugó con tan sólo dos centrocampistas, lo que le complicó la vida desde el primer minuto hasta el último. Que el Real Madrid tuviera a Pepe sancionado y el técnico se dejara en la capital a Casillas, Gago, Raúl y Robben no significaba que el equipo que saltó a La Romareda lo hiciera para cumplir el expediente. Todo lo contrario. Subido en el caballo del título y a lomos de un momento de forma extraordinario, los de Schuster no regalaron ayer absolutamente nada. Y de la urgencia de unos y el orgullo de otros salió un partido abierto de múltiples ocasiones en una y otra área. El Madrid imponía su superioridad numérica en el centro del campo y con Guti y Sneijder como protagonistas llegaba con tanta facilidad a la puerta de César como lo podía hacer el Zaragoza a la de Dudek, sobre todo gracias a la inspiración de Sergio García por su banda derecha. Acertó primero Oliveira a puerta vacía, pero empató pronto Van Nistelrooy, también con la puerta a placer después de una gran parada de César a remate de Robinho. Atolondró ese tanto a los locales y César se convirtió en el salvador. Sus paradas, incluso, sirvieron para reanimar a su equipo, que se fue al descanso mucho más entonado.

A la vuelta, el Zaragoza salió revolucionado. En ese momento la clasificación le situaba en Segunda y los blanquillos apretaron los dientes y encerraron al Madrid en su área. Aimar, en dos ocasiones en el mismo minuto, pudo marcar. Dudek, parado toda la temporada, supo lo que es trabajar a destajo, pero parecía que el balón no quería entrar. Las contras del Madrid no eran tan continuas como en el primer tiempo pero podían resultar a ser definitivas, lo que llevó a Villanova a equilibrar su centro del campo con la entrada de Gabi por Aimar.

Se sacudió el Madrid el acoso local y volvió a regularizar sus llegadas en contragolpe y en una de ellas acertó. Fue Robinho quien no desperdició su mano a mano ante César. La tragedia cayó sobre La Romareda. La salvación ya se antojaba imposible, pero el Zaragoza volvió a la carga. Volvió a encerar al Madrid en su área y tuvo de nuevo ocasiones. Una, dos, tres... hasta que Sergio Fernández, un central, pudo superar a un Dudek inspirado. Tanto que salvó en última instancia el que debía ser el gol del triunfo local.