Los jugadores del Villarreal celebran su victoria ante el Girona
Los jugadores del Villarreal celebran su victoria ante el Girona - @LaLiga
Liga Santander

El descenso de categoría, el drama de perder el estatus

La Liga entra hoy en la recta final, en la que siete equipos pelean para salvarse y evitar el impacto deportivo, económico y social que supone caer a Segunda división

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Esta noche regresa la Liga, que abre la puerta al tramo final con todo por resolver. Cinco jornadas por delante en las que el Barcelona disfruta hoy de su primera bala para proclamarse campeón (necesita vencer al Alavés y que el Atlético pierda mañana) y en las que se irá cerrando la nómina de equipos que podrán celebrar el premio de jugar en Europa la próxima temporada. Quince puntos de oro en liza. Los últimos 450 minutos de un campeonato en el que nadie se rinde y en el que no todo serán sonrisas. Correrán lágrimas porque también se decidirán los tres descensos a Segunda división, un pozo frío del que resulta muy complicado salir y que cambia de arriba a abajo la filosofía de un club porque los ingresos menguan en algunos casos hasta la asfixia. En la huida, nadie arroja la toalla y se prevé batalla hasta el final de un curso en el que hasta siete conjuntos tienen a sus aficionados con el corazón en un puño: desde el decimocuarto clasificado (Villarreal, 36 puntos) hasta el Huesca, colista (26).Entre ambos, Celta, Girona, Levante, Valladolid y Rayo Vallecano. Tres equipos no podrán evitar el desconsuelo de su gente. (Así está la clasificación).

Para los equipos que se agarran a la permanencia, seguir en la mejor Liga del mundo supone mucho más que prestigio deportivo, también estabilidad económica porque la caja que se obtiene en el segundo escalón del fútbol español no tiene nada que ver con el primero. Valgan como ejemplo los derechos televisivos, a día de hoy la principal fuente de ingresos para los clubes. Su reparto evidencia la grieta que existe entre campeonatos de dos velocidades diferentes. Los 20 conjuntos de la máxima categoría acaparan el 90% de esos ingresos, los conjuntos de Segunda se conforman con el 10% restante. Para una entidad que desciende, quedarse sin ese caramelo resulta un problema serio, aunque Javier Tebas y la Liga han establecido férreos controles, por ejemplo el límite salarial, para evitar precisamente que un descenso pueda terminar abocando en la desaparición de un club.

Los televisivos no son los únicos recursos que empequeñecen. Los ingresos por patrocinios, abonos y taquillas también caen en picado. El Sporting de Gijón bajó en 2017 y la temporada siguiente se vio obligado a reducir su presupuesto en un 50 por ciento. Para que el descenso no resulte mortal, la Liga maneja el llamado fondo de compensación, una ayuda económica que la patronal del fútbol entrega a los conjuntos para amortiguar la caída. Un dinero que no es ningún regalo porque sale de los propios equipos de Primera y Segunda división, que están obligados a ceder el 3,5% de sus ingresos televisivos para ese fin. El reparto, tampoco resulta aquí equitativo: el 90 por ciento del fondo es para los clubes que abandonan la elite y el resto para los de la categoría de plata que entran en el abismo que supone la Segunda B.

La cantidad que recibe cada equipo descendido depende de factores como los resultados deportivos en las últimas cinco temporadas (en Segunda se tiene en cuenta la última) y la implantación social, es decir, la recaudación en abonos y taquillas. Una ayuda que no sirvió en su momento al Real Zaragoza para regresar a Primera tras su descenso en 2013 después de una nefasta gestión de Agapito Iglesias. «El descenso agravó la delicadísima situación económica en la que se encontraba el club, heredada de la anterior propiedad», explican a ABC desde el conjunto aragonés, que seis años después sigue soñando con recuperar la categoría. «A pesar de que contamos con más de 27.000 abonados, somos líderes de audiencia televisiva y resultamos una apuesta atractiva para los patrocinadores, se recortan de una manera radical los principales ingresos, los que provienen de la televisión».

Límite salarial

La llegada al Consejo de la Fundación Zaragoza 2032 cerró la etapa de Agapito y permitió sobrevivir a un histórico que el 10 de mayo de 1995 ganó la Recopa al Arsenal con un gol inolvidable de Nayim desde el centro del campo. Ascender resulta muy complicado por aquella deuda heredada. «En Segunda caen los ingresos y la aplicación del límite salarial de la Liga, marcado en nuestro caso por la deuda, dificulta la lucha por nuestro reto deportivo, que es el ascenso. Esa situación se agrava de año en año, debido al potencial económico de los equipos que bajan de Primera y a las aspiraciones de los que ascienden desde Segunda B», afirman desde la entidad de La Romareda.

Los descensos no afectan solo a los clubes, también a las ciudades a las que representan porque hoteles, restaurantes y bares se resienten. Merma que Villarreal, Celta, Girona, Levante, Valladolid, Rayo y Huesca intentarán evitar en un final de Liga de sufrimiento.