El Parque Hugo Chávez, un centro polideportivo con las obras estancadas, evidencia el colapso deportivo en Venezuela
El Parque Hugo Chávez, un centro polideportivo con las obras estancadas, evidencia el colapso deportivo en Venezuela - EFE
Venezuela

El deporte, una víctima más de Nicolás Maduro

Deportistas venezolanos que han sufrido el deterioro humano y logístico del régimen describen su vida a ABC

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El deporte es el reflejo de un país. España, Francia o Estados Unidos son algunos de los ejemplos de que un empujón por parte de los gobiernos, por pequeño que sea, saca lo mejor de los deportistas. Algo que, desgraciadamente, no ocurre en Venezuela desde hace mucho tiempo.

La nación bolivariana acapara durante estos días buena parte de la actualidad debido al clima de tensión política que allí se vive. Aunque poco ha repercutido la vida del deporte, herida de gravedad durante el mandato de Nicolás Maduro. Ante esta situación, un gran número de deportistas se han visto obligados a abandonar su patria en busca de un futuro mejor. Todo ello, en una tierra que ha visto nacer a grandes estrellas como la atleta Yulimar Rojas o el piloto Pastor Maldonado.

La estabilidad trajo a España a Andrés Rouga. Este futbolista venezolano cuenta con una larga experiencia sobre los terrenos de juego. Curtido en el Caracas Fútbol Club, ha pasado por muchos de los equipos del territorio suramericano, además de un periplo en Chipre. En la presente campaña, llegó a la Unión Deportiva Las Zocas, un equipo canario de la Tercera división española, donde, a sus 36 años, ha encontrado esa paz que tanto ansiaba. «Decidí ir a España para darle tranquilidad a mi familia. Uno cuando tiene hijos prioriza, en mi país desde hace unos años no hay calidad de vida y los niños son los que más lo sufren», afirma Rouga a ABC.

Salomón Rondón, Miku, Roberto Rosales o el propio Rouga. Innumerables nombres del fútbol se han labrado un nombre en Europa, atraídos por el reto de jugar en una gran liga, algo que hasta no hace mucho era el campeonato venezolano, muy mermado ante la fuga de talentos. «En el pasado, teníamos una de las ligas más competitivas, pero eso terminó. Ahora, el jugador venezolano va a cualquier lugar sin importar la división. Eso ha debilitado mucho nuestro campeonato. Algunos de los mejores futbolistas, que permaneciendo en Venezuela podrían jugar grandes torneos como la Copa Libertadores, se han ido a Azerbayán o a la India», asegura el caraqueño.

Voleibol en Majadahonda

La voz apenada de Rouga no es la única. Mayra Vásquez lo ha sido todo en el voleibol: mejor colocadora del Sudamericano de Clubes 2001 y mejor jugadora de Venezuela en 2002 y 2003. Unos logros que la han llevado a ser la actual entrenadora del Club de Voleibol de Majadahonda. Ella conoce de primera mano y por medio de un familiar la precariedad que viven en estos momentos sus compatriotas.

«Los últimos años no van a los torneos porque apenas hay vuelos para trasladarse. Tengo una sobrina que juega al voleibol allí. Hace poco, fue a un campeonato nacional en Maracaibo, un estado petrolero y teóricamente rico, y todas las niñas jugaban descalzas, ninguna tenía zapatillas», señala Vásquez llena de indignación, lo que no quita que sueñe con volver algún día a su tierra. «Claro que me gustaría regresar a mi país, pero mucho tendría que cambiar la cosa. Este gobierno comunista aparenta que se vuelca con el deporte, pero la realidad es otra».

El béisbol es el deporte rey en Venezuela. La pasión por esta disciplina se remonta al siglo XIX, cuando un grupo de amigos venezolanos volvieron a su país procedentes de Estados Unidos y crearon el primer club de béisbol en Caracas. Desde entonces el número de seguidores no ha parado de aumentar hasta convertirse en el fenómeno nacional que es hoy.

En el continente americano se aguarda con especial inquietud la llegada de la Serie del Caribe, uno de los torneos de béisbol más prestigiosos y que reúne a los equipos ganadores de las ligas invernales. Un certamen que todos los países sueñan con albergar, no solo por el renombre de la competición sino también por los beneficios económicos que reporta su celebración. Venezuela iba a ser la encargada de acoger la edición de 2019. No obstante, la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe decidió cambiar la sede a Panamá debido a la crisis política, algo que ya sucedió el año pasado. Una resolución que no fue bien recibida por el Gobierno venezolano.

«Esta decisión forma parte del golpe de Estado y obedece a las presiones generadas por la liga de béisbol estadounidense. Por segundo año consecutivo, se le niega a Venezuela recibir este evento por razones políticas», aseguró Pedro Infante, ministro de Deporte del régimen de Maduro.

Fútbol, voleibol, béisbol... no importa la disciplina. Todas han sido víctimas de un sistema que también ha sometido al deporte.