Deisler, internado en una clínica por depresión

ABC
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BERLÍN. Los peores rumores que corrían por el mundillo futbolístico alemán se confirmaron ayer. Sebastian Deisler, el prometedor centrocampista del Bayern Múnich y de la selección germana, está internado desde hace unos días en una clínica privada de Múnich con un presunto cuadro de agotamiento nervioso -depresión- y no podrá jugar, al menos, hasta el próximo año. Fue el propio club muniqués el encargado de ratificar los hechos. «Está en tratamiento», desveló Ottmar Hitzfeld, entrenador del equipo. «Esperábamos que consiguiera despegar después del extraordinario rendimiento del que hizo gala en los últimos partidos. Pero es un revés para todos».

El contratiempo llega en el mismo instante en que el futbolista parecía salir del bache en que cayó después de fichar por el Bayern, que pagó nueve millones de euros por él.

Y es que desde entonces Deisler prácticamente no ha podido jugar por diversas lesiones (suma quince y cinco operaciones y una de ellas le impidió jugar el último Mundial). Este año, sin embargo, había vuelto a destacar con goles brillantes que le valieron el título de «futbolista de octubre», que otorga la hinchada muniquesa.

Al parecer, la presión del regreso al terreno, sumada a las preocupaciones que le genera el complicado embarazo de su compañera, la brasileña Eunice, han desencadenado en el jugador el llamado síndrome del «burn out» (síndrome del profesional quemado).

En Alemania se compara su caso con el del futbolista Jan Simak, del Hannover, quien desapareció sin que se supiera nada de él durante un tiempo por problemas psíquicos y desde entonces no ha vuelto a jugar.