Juanfran alivia el sopor atlético
Arda Turan disputa un balón - REUTERS
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LIGA EUROPA

Juanfran alivia el sopor atlético

El revulsivo, sobre la bocina, salva un punto y el liderato en Rennes después de un partido triste y decepcionante del conjunto rojiblanco

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Al Atlético de Madrid le dio pereza el paseo por la Bretaña francesa, todavía sin resolver la eterna crisis de identidad que persigue a un equipo bipolar que ayer alegraba la vista y hoy se pierde entre bostezos. No hay rastro del Atlético de hace un par de semanas, un recuerdo difuminado porque desde entonces ha sufrido un meneo en el Camp Nou y ayer no dio síntomas de volver a la felicidad, superado en juego por un Rennes que tampoco se puede decir que sea un primor. Dos partidos buenos, ilusionantes, con Falcao de portada en portada y el Calderón feliz como nunca. Dos partidos malos, taciturnos, con sus estrellas perdidas y otra vez con la parroquia sin saber cuál es la versión real del club de sus amores. Como mal menor, se lleva un punto de Francia cuando no se lo esperaba y lidera el grupo porque aún no ha perdido en Europa. Y gracias, muchas gracias. [Narración y estadísticas]

Fue una tarde horrible en clave colchonera, muy mala en la ejecución y afortunadamente resuelta porque el banquillo alivió el sopor. Después de una hora estresante, sin rumbo y a merced de un rival de músculo y escaso talento, el Atlético entendió que con el nombre y el pasado no basta y decidió jugar un poco, que ya era mucho a tenor de lo visto hasta entonces. Se había enrocado desde el saque inicial con los laterales rozando lo grotesco, los creadores anulados por completo y los delanteros olvidados e imprecisos. Solo hubo noticias de Courtois, seguramente lo más aseado del conjunto español y sorprendido en el gol local ya que el disparo del inquieto Montaño, al poco de la reanudación, lo desvió con la espalda Domínguez. [Las mejores imágenes del choque]

Salvan los revulsivos

Lo mejor del Atlético se vio desde la adversidad, obligado por el resultado a modificar las formas. Mal gestionada la presión, superado siempre en la medular por las piernas y la fuerza gala, agradeció la entrada de Salvio, Reyes y Juanfran cuando se aceptaba de mala gana el desastre absoluto. No hubo nada de Arda Turan, muy lento. Hubo muy poco de Diego, solo presente en un disparo que obligó a un paradón de Costil cuando el Atlético ya se había desperezado. Y solo hubo voluntad en Falcao, enfurruñado entre fallos aunque hay que reconocerle que siempre está en la zona de peligro. El colombiano erró en un gol cantado y asomó en varias embestidas sin fortuna. Una mala velada, también para el jugador de moda del Vicente Calderón.

El manguerazo llegó casi sobre la bocina y se celebró a lo grande. Salvio, eléctrico desde la banda derecha, centró ahí donde se suponía que estaba Falcao y el balón acabó en los pies de Juanfran. Su derechazo, a bocajarro, solo dentro del área pequeña, era gol o gol, el rescate atlético, un punto que vale para salvar la honrilla y evitar ataques feroces del entorno. Este Atlético es el mismo en nombres que el Atlético veraniego, pero se ha ensuciado en otoño y debe decidir qué cara pone. La de ayer, desde luego, fue la peor en lo que va de temporada.