Una victoria que deja ciertos resquicios
Cristiano celebró con rabia su gol - AFP
Real Madrid4902Getafe
LIGA BBVA

Una victoria que deja ciertos resquicios

Triunfo del Madrid gracias a una pegada monumental, pero con muchas dudas por una desconocida flaqueza defensiva ante el Getafe

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Este paso adelante que ha dado Del Nido tiene influencia. No se sabe si los grandes se han arrugado ante el puñetazo del presidente del Sevilla, pero lo cierto es que algo ha sucedido porque el Barcelona se relajó más de lo que debía y al Madrid le pasó tres cuartos de lo mismo ante el Getafe. Al igual que el otro aspirante al trono, los de Mourinho salieron como fieras, se adelantaron pronto y, también alineados con su eterno rival, se tumbaron en la blanda hierba y sestearon. [Narración y estadísticas]

Fue por la inercia misma del partido que llevó al sesteo. Arrancada de los blancos acababa con un susto ante Moyá, que las pasó de morado negro. Y con tanta facilidad superaban los blancos a los azulones que dejaron de apretar las manos primero, luego relajaron los pulmones y finalmente las piernas.

Con poquito el Getafe vio claros en el horizonte, que antaño era muy negro. Se fue hacia arriba con timidez, con poca gente, pero animado por los ojos cerrados del Real, que parecieron no entender que el Barça se había dejado puntos similares en Anoeta. [Fotogalería del partido]

Y tan profundo fue el sueño que cuando despertaron estaban con el marcador igualado. Es verdad, un rebote, dos, y balón a Miku para nivelar el luminoso. Había que ver a Mourinho echar espumarajos por la boca, que esas cosas se perciben mejor fuera que dentro.

El Madrid deambulaba con cierto aire de superioridad mal entendido. "En cuanto se me pongan farrucos les doy con la zarpa de hierro sin apenas moverme" parecían pensar los blancos, pero eso había que verlo, que no estaba el horno para bollos. Con Ozil apareciendo poco, al Madrid le costaba superar la dos barreras de cuatro más el bueno de Juan Rodríguez apoyando atrás y dejando medio pulmón en apoyo de Miku.

Mucho sueño, mucho castigo. Tocaba que Mou sacase la sin hueso a pasear y despertara a los blancos del letargo porque por ahí se empieza y se acaba en el barranco.

Toma y daca

No se sabe si porque el Getafe pensó «anda, si estos no se enteran» o porque el Madrid solo abrió un ojo, el caso es que aquello fue un voy y vengo mucho más emocionante de lo que había sido la primera parte. Y estaba ahí el asunto, que un poquito más para el Madrid, pero poco, y el Getafe con la esperanza de que en cuanto se descuidaran los blancos, le robaban hasta el alma.

Pero hete aquí que un error del árbitro (ya está liada) pitando una no falta a Cristiano y con pistas de ser fuera del área acabó en pena máxima que desequilibró el partido. No se merecía eso el Getafe, ni tampoco el Madrid, que andaba con unos problemas atrás desacostumbrados en un equipo de Mou.

Quedaba el último tirón para ver si el Madrid estrangulaba totalmente al Getafe o era este el que lo intentaba de nuevo. Sucedió esto ante las dudas defensivas del Madrid, que fue un coladero. Marcó Miku para poner el corazón en un brete a los blancos.

No hubo lugar, salió Higuaín y en el minuto 42 dejó más tranquilos a los madridistas. Sin embargo, la resolución final fue un triunfo que deja a los blancos un sabor agridulce pues no convenció a nadie. Sobre todo porque hubo demasiadas dudas en una defensa que estuvo temblona.

Eso sí, los blancos siguen teniendo pegada de mula. Habrá que ver si sus deslices atrás le acaba costando caro ante otros rivales.