El otro Real Madrid muestra jerarquía
José María Callejón celebra uno de los dos goles marcados ante la Ponferradina - REUTERS
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COPA DEL REY

El otro Real Madrid muestra jerarquía

Los suplentes blancos realizan un buen partido ante una Ponferradina más que digna y certifican el pase a los octavos de la Copa del Rey

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Debe de haber hambre de fútbol porque se llenó el Bernabéu para presenciar lo que todos esperaban fuera un trámite: la vuelta de los dieciseisavos de la Copa del Rey ante la Ponferradina. Lo fue, evidentemente, pero sorprendía ver el ansia de la gente por ver a los que generalmente no ve. Los Sahin, Granero, Antiltop... Pero el que volvió a llevarse las habichuelas a casa con un paquete lleno de elogios fue Callejón, que vive una luna de miel consigo mismo, con el fútbol, con Mou, con el Bernabéu y con el balón. Callejón fue el protagonista del partido porque él solo se bastó para desbaratar los planes del Ponferradina. [El partido, minuto a minuto]

AFP
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Porque la Deportiva, aunque no suene creíble, tenía un plan, una esperanza y, ni cortos ni perezosos, se pusieron a ello. Defensa adelantada, arriesgada, robando y entrando por el lado izquierdo donde Borja Sánchez amenazó un desgarro aprovechando la escasa adaptación de Altintop al lateral derecho. El problema es que Callejón está dispuesto a jugar en este equipo sí o sí, y si de camino llama la atención de Del Bosque para ser el nuevo Pedro o competir con Cuenca, pues miel sobre hojuelas. El granadino es de los jugadores de Primera que mejor corre sin balón. Se mueve, se ofrece, inicia carreras siempre al borde de la línea de la zaga contraria y es una amenaza constante. Con lanzadores excelsos como Sahin, Ozil o Granero, Callejón estuvo continuamente metiendo el cuchillo en las entrañas de los leoneses pues es vertical, rápido y certero en cuanto encara al portero. Así marcó el primero y pudo hacer dos más, uno de ellos en una rosca preciosa desde el lateral que esbozó obra de arte. [Estadísticas delencuentro]

La Ponferradina hizo lo que pudo, que fue bastante: estuvo ordenado, movió el balón con criterio y realizó dos o tres ataques de cierta enjundia, aunque Pepe y un buen Varane se turnaron para mantener la portería a cero el tiempo necesario para y batir otro récord, el de imbatibilidad en la Copa, que queda en 584 minutos. [Las mejores imágenes del Real Madrid-Ponferradina]

Puestas así las cosas, el partido estaba en el escenario donde se exhibían los blancos y mostraban sus prestaciones: detalles de Sahin, cada vez más atrevido, con un buen gol en excelente remate de cabeza, la calidad consabida de Granero y destellos, eso sí, aislados de Ozil, que alterna oro y hojalata en esa irregularidad que le tiene cautivo de sí mismo esta temporada.

Mérito visitante

Tuvo mucho mérito la Ponferradina tras el descanso. El Bernabéu es muy largo y muy ancho, y el equipo no había tenido el balón apenas, con lo que eso supone de desgaste. Pues aun así, el equipo se fue arriba, marcó un gol y siempre atacó con alegría y valor. Claro, cada vez que los blancos robaban montaban un cristo en la parte de atrás. Marcó Varane (ya lo hizo en Champions) en una gran falta sacada por Granero (a ver si la vio Cristiano) y el encuentro derivó hacia un espectáculo de fútbol vistoso y y agradable de ver. Un bonito regalo de Navidad para los valientes que se atrevieron a desafiar el frío, tremendo que hacía en el coliseo blanco.

En el tramo final, los cambios de Mou sirvieron para ver a los chavales. Ya lo había hecho muy bien Casado y en cuanto salió Joselu mostró su tremendo olfato. Primera jugada, primer balón y gol. Pero lo mejor fue ver a los leoneses. En vez de pertrecharse atrás para no recibir más, se fueron arriba en busca de la heroicidad y la gloria, aunque cayeran cual espartanos en las Termópilas. ¡Qué tíos! Eso sí, llegó Callejón, que no entiende de esas cosas y les pintó la cara.