Sublime empate en San Mamés
Llorente anotó el segundo gol del Athletic, tras un rechace de Piqué - EFE
Athletic2902Barcelona
LIGA BBVA

Sublime empate en San Mamés

El Barcelona salva un punto sobre la bocina ante el Athletic en un partido memorable

Actualizado:

En esta Liga de dos, San Mamés regaló un partidazo memorable con todo lo que se le puede exigir al fútbol. Se resolvió con dos goles marrulleros, que valen tanto como los dos primeros, y al final nadie perdió, seguramente el mejor premio para dos equipos que se desfondaron bajo la lluvia. [Así lo hemos contado en directo]

En esta España bipolar, un pulso a la inglesa en todos los sentidos, vertiginoso el subir y bajar en La Catedral, anegado el césped después del diluvio a la bilbaína, precioso el desafío de las pizarras. Bielsa y Guardiola se abrazan y Athletic y Barcelona dan por bueno un empate memorable porque nadie podía salir derrotado. Homenaje al fútbol de siempre, al fútbol de verdad. [Narración y estadísticas]

El primer acto fue simplemente apoteósico, un no parar que tuvo de todo, partido eléctrico que presentó dos maneras de entender el deporte con el único objetivo de ganar. Porque al Athletic, aunque al final le faltaron fuerzas para mantener la distancia, se le concede su trozo de gloria al plantear la batalla desde el idolatrado manual de Bielsa. Se busca una portería, se quiere a la pelota y el que no corra se queda fuera. Definitivamente, se confirma que el Athletic ya es suyo y solo una indecisión entre Iraizoz y su defensa le priva hoy de ser el hombre de moda porque la victoria estaba casi cerrada. Messi, como casi siempre, salvo el cuello del campeón.

Llovió a mares y el tapete aguantó tres cuartos de hora antes de que apareciera la épica y otros valores varoniles en cada charco. Con Villa de nuevo en el banquillo, tendencia repetida sin aparente respuesta, el Barcelona se atrevió con Cesc, Iniesta y Xavi y sobrevivió al arranque efervescente del cuadro vasco hasta que patinó en una cadena errores. Valdés sacó mal la pelota, se resbaló Mascherano cuando iba al corte y Herrera sentenció el récord del meta azulgrana 896 minutos después con un derechazo sensacional. Fiesta efímera en San Mamés.

Los dos conjuntos mantuvieron sus ideas hata el último aliento

Porque duró muy poquito la alegría, casi tanto como cuando el Athletic se puso 2-1 a falta de diez minutos para el gong. Desde la presión, asfixiante por norma, el Barça niveló la tarde con un cabezazo magnífico de Cesc, que se lleva muy bien con el gol y que cazó en la luna un buen centro de Abidal. Volver a empezar después de los golpes, fantástico plan para pasar un domingo de fútbol.

Aunque hubo menos en el después, muy condicionado el juego por el chaparrón, los dos conjuntos mantuvieron sus ideas hasta el último aliento. Se le notó algo cansado al Barcelona, quizá un pelín espeso y menos lúcido en la zona de tres cuartos, pero tuvo interés hasta en la adversidad. Se le complicó el duelo con el gol más absurdo del día, una serie de rechaces mal gestionados por Abidal y Piqqué que acabó con tanto en propia puerta del central después de que el balón golpeara en Fernando Llorente. Así de raro, pero gol, igual que el de Messi cuando a Iraizoz se le escurrió el tesoro por enésima vez, estreno del argentino en un escenario único. Ni para ti ni para mí, un resultado para todos, un partido para la afición. Canto al fútbol en La Catedral.