Mapi León (Barcelona) y Sonia Bermúdez (Atlético) durante un partido
Mapi León (Barcelona) y Sonia Bermúdez (Atlético) durante un partido - EFE
Fútbol femenino

Un convenio para el fútbol femenino

La AFE lucha por lograr por primera vez una normativa laboral que ampare a las jugadoras en España

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El 9 de junio de 1914 se disputó uno de los primeros partidos de fútbol femenino en España de los que se tienen constancia. En los 70 se crearon los primeros equipos. Hasta los 80 no fueron reconocidos por la Federación Española. La primera Liga femenina no llegó hasta la temporada 88-89. En todo este tiempo, las mujeres no han dejado de jugar, de crecer, de entrenarse, de vivir por y para su pasión. Pero es 2018 y quieren ya lo que siempre les ha correspondido pero nunca les fue otorgado: derechos como deportistas.

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), a través de su comisión de fútbol femenino, trabaja en un convenio colectivo que ampare, por fin, la carrera deportiva de las jugadoras. El primero de este calibre, de ámbito europeo, y que quieren poner en marcha esta temporada porque llevan años ganándoselo en el césped. No pueden ni quieren seguir esperando. «Es un convenio similar al de los chicos. Con unos mínimos para seguir creciendo y tener una dedicación plena de una manera digna a corto plazo», explica para ABC María Ruiz, futbolista del Tacón y delegada de AFE. «El fútbol femenino español ha adquirido una fuerza imparable y nuestras compañeras no pueden esperar más. Tienen que estar amparadas por un convenio acorde a los tiempos que vivimos. Son ellas las que nos empujan a cerrar un acuerdo con todas las partes involucradas. Y debe ser inminente», añade David Aganzo, presidente de la Asociación. «Todas somos conscientes de que estamos generando ya ese interés, ese dinero, esa masa social y nos merecemos equipararnos a los hombres sabiendo que, por el momento, no producimos lo mismo que ellos, pero es hacer números. Debe ser una base muy fuerte para no retroceder y construir algo cada vez más grande siendo realistas», indica Laura del Río, jugadora y miembro del comité de la AFE.

Llega ahora pero recopilan información de todos los vestuarios españoles desde hace tiempo. En las conversaciones con los clubes y las capitanas han detectado las carencias, que son muchas, y las dudas y requerimientos de las jugadoras. Hay peticiones de todo tipo, pero existen unas exigencias comunes: mínimo salarial, comisiones mixtas, seguridad social, amparo legal, derechos de imagen, cobertura total en caso de lesión, fondo de garantía social en caso de impagos, viajes más cómodos... Lo que llevan disfrutando ellos desde hace años y algo más: protección en caso de embarazo y ayudas a la conciliación. Dos puntos estos últimos que preocupan mucho en la Primera división.

Cobertura legal

«En treinta años ninguna futbolista se ha quedado embarazada. ¿Por qué? Por la inestabilidad en el fútbol y las pocas garantías se ha visto siempre como una utopía. En otros países como Australia o Estados Unidos sí lo contemplan. Hay que ofrecer garantías de que no pasa nada y que podemos recuperarnos físicamente y volver al mismo nivel. Es triste que por inseguridad tengamos que elegir entre ser madres y futbolistas», señala Ruiz.

En este sentido, las dos jugadoras subrayan la ilegalidad, y anticonstitucionalidad, de las cláusulas antiembarazo, existentes en el pasado –repiten– y que permitía a los clubes cortar la relación laboral cuando la mujer anunciaba que iba a ser madre. «Tú no puedes firmar un contrato con esa cláusula, las jugadoras lo tienen que denunciar. Es verdad que hasta ahora ha sido todo menos profesional y se firmaban cosas sin saber lo que eran. Ya no. Ahora tenemos ayuda legal y las futbolistas envían los contratos para que les expliquen qué están firmando y cómo negociar», incide Ruiz. «Me siento un poco culpable en eso, a veces he sido conformista en algunos aspectos porque cuando jugaba solo pensaba en eso y no sabía lo que podía y debíamos tener. Veíamos a los chicos y hablábamos, pero ahora somos conscientes y consecuentes de lo que debemos exigir», completa Del Río. «Hemos vivido cosas que dábamos por normales. Muchas nos tuvimos que ir porque estaba desatendido, pero hemos aprendido fuera y lo que me enfadaría es que no aprovecháramos esta oportunidad», prosigue Ruiz.

Son las que vivieron los peores momentos del fútbol femenino las más involucradas en que este avance no se detenga. «Es importante que estemos allí las que hemos padecido más injusticias, para explicárselo a las jóvenes y que lo valoren. Sin el esfuerzo de las de ayer no estaríamos aquí, con títulos en la sub 17 o la sub 19 y con una Liga potente. Cuanto más fuerte sea primera división, más niñas aparecerán que quieran ser futbolistas y puedan vivir de ello. Que lo tengan más sencillo», continúa Del Río.

Apoyo

Quieren consolidar una estructura basada en todo o que construyeron las pioneras y los títulos que se han conseguido en los últimos años en todas las categorías. Tienen cada vez más apoyo mediático, de patrocinios y social. El escaparate del Mundial de Francia 2019 será otro empujón. Tampoco quieren desatender a las bases, todas esas niñas que tienen cada vez más ganas y más fuerza para empujar a padres, sociedad y clubes a tener su espacio. Y cuentan con el respaldo de los homólogos masculinos.

«El fútbol masculino no es ajeno a este asunto, ellos están involucrados en esta lucha. Nos transmiten constantemente que sus compañeras no pueden seguir así más tiempo. Ese respaldo es fundamental para que sientan que no están solas en esta batalla que iniciaron hace tiempo para ejercer su profesión con los mismos derechos y condiciones que sus compañeros», prosigue Aganzo. «Más que unión, faltaba organización. No había comunicación entre todas. Antes hablábamos tres o cuatro y alguna salía mal parada. Ahora somos una sola voz y contamos con los recursos de la AFE y la experiencia de todas las categorías. Nos ayuda a apoyarnos, a educarnos, a organizarnos, y contamos con ellos», continúa Ruiz.

El convenio colectivo es una exigencia inaplazable. Un requisito mínimo para crecer con los mismos deberes y derechos que los hombres. Aunque en la Selección española, ellos cobran unas dietas de 3.000 euros y ellas de 30. Del Río concluye: «Primero el convenio ya. A medio plazo, una Primera división como la masculina, y después una Segunda, y una Segunda B. Hasta llegar al 50 %, la equiparación. No ser ni la futbolista ni el futbolista. Solo ser futbolista»