La compra de las acciones de Soler se convierte en una «operación fantasma»

RAÚL COSÍNVALENCIA. Para el presidente del Valencia, Juan Soler, en la balanza entre un partido de ida de semifinales de Copa ante el Barcelona, competición en el que se podría salvar la tempestuosa

RAÚL COSÍN. VALENCIA.
Actualizado:

Para el presidente del Valencia, Juan Soler, en la balanza entre un partido de ida de semifinales de Copa ante el Barcelona, competición en el que se podría salvar la tempestuosa campaña de la entidad blanquinegra, y los problemas de despachos, gana claramente lo segundo.

El máximo accionista valencianista ofreció el pasado martes sus títulos al ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga, y al constructor valenciano Vicente Soriano. Se pactó la posible venta, pero ayer, horas antes del partido, Soriano se desmarcó con un comunicado en el que aseguraba que retiraba «la oferta de compra» por los 71.206 títulos de Soler mientras no se dé una negociación «seria y transparente».

Cabe destacar que con esta nota fue la primera vez que una de las partes admitía que la reunión entre Soler, Villalonga y Soriano se gestó para negociar la compra de las acciones, ya que la versión de los distintos actores lo negaba.

De hecho, ayer Villalonga emitió otra nota en la que manifestaba que «jamás se ha tratado la compraventa de acciones» que posee el máximo accionista del Valencia. Por contra, el empresario explicaba que el encuentro se ideó para «modernizar la gestión del club e incorporar a la misma las mejores prácticas internacionales, todo ello con el objetivo de multiplicar los beneficios de la entidad valencianista especialmente mediante el incremento de los ingresos provenientes de los mercados internacionales».

No se cierran las puertas

A pesar de que la negociación ha adquirido tintes de «operación fantasma», según pudo saber ABC las gestiones se podrían reactivar una vez finalicen las semifinales de Copa ante el Barcelona, cuyo partido de vuelta será el 20 de marzo.

Soriano explicaba en su nota que mantiene su voluntad de «buscar una solución», pero siempre que Bautista Soler, padre del presidente «che», rectifique del insulto que dirigió al empresario valenciano al decirle que era «un sinvergüenza» por haber revelado el motivo de las negociaciones.