El Cartagena, de Segunda B, uno de los clubes que empieza su participación en la Copa
El Cartagena, de Segunda B, uno de los clubes que empieza su participación en la Copa - @FCCartagena_efs
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Fútbol

Comienza la Copa del Rey, la Champions del fútbol modesto

La Segunda B y la Tercera división reclaman la participación de todos los clubes en una competición con un gran atractivo deportivo y económico

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Este miércoles se abre la Copa del Rey 2017-18 con la disputa de la primera eliminatoria, en la que están presentes los 18 equipos de Tercera y los 24 de Segunda división B clasificados para esta edición. Una competición atractiva por el aliciente deportivo, pero también por la importante inyección económica que supone para los clubes más humildes. Por eso, una de las principales reivindicaciones de los equipos de ambas categorías es la participación de todos ellos en el torneo, petición que la RFEF sigue sin atender.

[Horarios de la primera eliminatoria]

La ampliación de la Copa es para la RFEF una demanda en vía muerta. Para el fútbol modesto, sin embargo, es una histórica reivindicación porque disputar la competición supone ingresos extra de taquilla y publicidad, especialmente para los afortunados que alcanzan los dieciseisavos de final y se cruzan con rivales como Real Madrid, Barça o Atlético. ProLiga, asociación que agrupa a más de 300 entidades de Segunda B y Tercera, reclama una participación sin restricciones, con la única excepción de los filiales y equipos dependientes.

La presencia de todos los clubes de Segunda B y Tercera obligaría, por motivos de calendario, a modificar el actual formato de competición y apostar por uno más parecido al de la FA Cup inglesa, que se disputa con eliminatorias a un partido único. Esa es la pretensión de ProLiga, que en junio, a través de una carta de su presidente, Óscar Garvín, trasladaba el deseo del fútbol modesto a Su Majestad el Rey. «Está claro que la Copa necesita una remodelación porque este torneo, si ilusiona a alguien, es precisamente al equipo pequeño. Un sistema parecido al inglés sería algo más justo y mucho más atractivo», explica Luis Manuel Rincón, presidente de la UD Melilla, a este periódico. «Creo que se está perdiendo el contacto con la verdadera realidad del fútbol español, la que se gesta en el fútbol modesto, el que verdaderamente nutre al profesional y que tan olvidado está», denuncia.

El Melilla, en el aeropuerto, antes de viajar a Lérida
El Melilla, en el aeropuerto, antes de viajar a Lérida - @UDMelilla

Aunque en el sorteo de la primera eliminatoria se impone el criterio de proximidad geográfica, el conjunto melillense se estrena hoy en la otra punta de España. «Nos hemos visto perjudicados por un sorteo que nos ha mandado, caprichosa esta "proximidad geográfica", a Lérida», se lamenta el dirigente azulino. Un largo desplazamiento que no merma la ilusión del presidente ni de la afición. «Estamos y estaremos siempre encantados de participar en la Copa del Rey. Es un torneo muy bonito, que sirve para romper la rutina del futbolista y que levanta una pasión muy diferente a la que produce la Liga».

Arenas Club, que ahora militan en la categoría de bronce, gano en su día esta competición y luce con orgullo el trofeo en sus vitrinas. En esta edición, sin embargo, no figura entre los clubes afortunados que disputarán el torneo. Una participación que se consigue por méritos deportivos: tienen derecho a participar los campeones de la temporada anterior en los 18 Grupos de la Tercera división, así como los 24 mejores conjuntos de Segunda B. En ambos casos, los filiales quedan excluidos.

El Antequera vuelve a la Copa
El Antequera vuelve a la Copa

Con el actual formato, los 18 equipos participantes de Tercera división y los 24 de Segunda B están obligados a superar tres rondas previas para llegar a los dieciseisavos de final y poder enfrentarse a uno de los grandes de la Liga española. Emparejamientos que suponen una importante inyección económica que, en alguna ocasión, incluso ha ayudado a evitar la desaparición de equipos asfixiados por las deudas. Clubes como el Antequera CF celebran esta temporada su regreso a una competición en la que hacía 30 años que no aparecía.

«La competición que lleva el nombre del jefe del Estado debe de tener un formato que incluya al mayor número de equipos humildes posible porque, al fin y al cabo, muchos representan a ciudades medias de nuestro país», explica Ángel Luis González a ABC. Es el presidente del Antequera CF y este martes, en la víspera de su eliminatoria ante el Arcos, se mostraba ilusionado con el regreso del conjunto malagueño a la competición. «Volver a jugar una competición así te permiten soñar... Todos los años se dan sorpresas y nosotros esperamos que con trabajo y esfuerzo podamos convertirnos en una de las sorpresas de esta edición».

Premios fijos

La Copa del Rey, una especie de Champions League para el fútbol modesto, tiene establecidos una serie de premios fijos. Los equipos de Segunda B y Tercera, que reciben 11.000 euros solo por clasificarse, ingresarán 16.000 euros por superar la primera ronda en caso de jugar como locales, 18.000 si lo hacen como visitantes. Una diferencia con la que la RFEF compensa el taquillaje perdido y los gastos de desplazamiento de los equipos tienen que viajar.

Superar la segunda ronda, también a partido único, acarreará un premio de 20.000 o 22.000 euros, dependiendo de si el objetivo es logrado por el equipo local o visitante. Para llegar al «premio gordo» y poder enfrentarse a uno de los equipos de Primera división que juega esa temporada en Europa, los modestos tendrán que superar una tercera y definitiva eliminatoria, también a un solo partido. El ganador, en este caso, se embolsa 24.000, si es el conjunto de casa, o 26.000 si es el club que ha viajado. «Ojalá tengamos suerte y podamos estar en las rondas donde los equipos importantes entran a competir y podamos disfrutar de un partido así en nuestro campo delante de nuestra afición», suspira el presidente del Antequera.

Superada la tercera ronda, las eliminatorias son a doble partido, por lo que los premios dejan de tener variantes. Los clubes de Segunda B y Tercera siempre juegan primero como locales, por lo que se garantizan un buen pellizco de taquillaje. Lograr la victoria en la eliminatoria de dieciseisavos supone un premio de 30.000 euros.

Los premios aumentan a medida que avanzan las eliminatorias. Ganar los octavos de final y meterse en cuartos supone una recompensa de 40.000 euros, que suben a 60.000 euros para los clubes que llegan a las semifinales. Los finalistas de la competición recibirán 80.000 euros.