Una imagen de la final
Una imagen de la final - AFP

Champions femeninaEl sueño del Barça se convierte en pesadilla

El Lyon barre al equipo azulgrana en la final de la Champions con una estelar Hegerberg

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Cinco minutos duró el sueño europeo del Barcelona, al que alcanzar la primera final de la Champions femenina para España le sabía a poco. Se resistían las azulgranas a catalogar de premio el mero hecho de jugar la final de Budapest pero el Lyon hizo bueno todos los pronósticos y demostró las diferencias existentes aún en el fútbol femenino, donde el equipo francés goza de un presupuesto de ocho millones de euros, por los 3,5 del equipo culé. Marozsan rompió de forma cruel todas las esperanzas azulgranas rematando un buen pase de Van de Sanden, que encontró un pasillo por la banda derecha durante toda la primera mitad. Sin tiempo para recuperarse del varapalo, Ada Hegerberg decidió aprovechar el escaparate europeo para demostrar porqué la consideran la mejor jugadora del mundo. Un hat trick en un cuarto de hora convirtió en pesadilla el sueño culé.

La diferencia física entre españolas y francesas era abismal y se reflejaba en le terreno de juego. Casi no llegaban las culés a la meta defendida con parsimonia por Bouhadoi. Mientras tanto, Sandra Paños, cabizbaja, no acaba de entender cómo había encajado cuatro goles tras siete partidos sin haber sido batida. El Barcelona acusaba la baja de Hamraoui, sancionada por su expulsión ante el Bayern de Munich en semifinales. Vicky Losada ocupó su demarcación en el pivote pero la fuerza y rapidez de la francesa, exjugadora del Lyon, se echó en falta en el Ferencvaros Stadium.

El pitido de la rusa Pustovoitova señalando los vestuarios fue un ligero alivio para las castigadas jugadoras culés, que ya sabían que habían perdido la final, que el objetivo debía ser salvar la imagen y maquillar el resultado si la contundente defensa francesa lo permitía. Ajustó las líneas Lluis Cortés en el vestuario y el Barcelona saltó a por todas, sabiendo que, ahora ya sí, no tenía nada que perder. Estiró sus líneas y dispuso de algunas ocasiones pero sin el peligro necesario.

Oshoala, gol tardío

Movió el banquillo el técnico culé buscando más peligro ofensivo y acertó con la entrada de Asisat Oshoala. La nigeriana fue un estilete pero su aportación llegó tarde. No obstante, logró convertirse en la primera jugadora del Barcelona en marcar un gol en una final de Champions. Testimonial, eso sí. Fue tras una excelente asistencia de Lieke Martens en una de las pocas apariciones de la holandesa en la final. Y no hubo tiempo para más.

El Olympique de Lyon hizo buenos todos los pronósticos y levantó su cuarta Champions League consecutiva ante un Barcelona que ha dado un paso adelante en Europa y al que el abultado resultado no debe desmerecer su mérito y el paso adelante que significa para el fútbol femenino español.