Mario Balotelli, delantero del Milán
Mario Balotelli, delantero del Milán - EFE
Serie A

Berlusconi vende el Milán por 700 millones de euros

El club que lo hizo famoso y lo favoreció en la política pasará a manos chinas tras la oferta del gigante chino Alibaba. Es el fin de una era

RomaActualizado:

Silvio Berlusconi, que cumplirá 80 años en septiembre, vive el ocaso de su larga trayectoria política y empresarial. El último ejemplo clamoroso de su decadencia es la venta del Milán, equipo cuya presidencia ha ostentado durante 30 años, pero que lleva ya nueve años consecutivos cerrando sus balances con profundo rojo y cero títulos. Los venderá a los chinos. El empresario Jack Ma, 52 años, fundador de Alibaba, gigante del comercio por Internet, el sexto hombre más poderoso de China, según Forbes, uno de los hombres más ricos del mundo, encabezará el grupo que trata con Berlusconi la venta del club. La decisión final puede anunciarse este fin de semana. Los chinos, que han puesto sobre la mesa entre 720 y 730 millones de euros, se harían con el 70 % de las acciones y el 30 % restante dentro de un año. Marcello Lippi, exseleccionador nacional, que entrenó también en China, se convertiría en el director técnico.

«Jesucristo de la política»

Será muy simbólica esta venta, porque el Milan ha sido la institución que dio fama y prestigio al «Ungido por el Señor, al Jesucristo de la política», como él mismo se autodefinió humildemente en noviembre de 1994. Eran otros tiempos, cuando los Franco Baresi, Paolo Maldini, Ruud Gullit y Marco van Basten conquistaron títulos para la gloria de Berlusconi. Ese balón berlusconiano del Milán se ha desinflado. Lo mismo le sucede en otros frentes. Por ejemplo, Mediaset, el principal grupo privado televisivo italiano, ha tenido un notable fracaso con su aventura comercial en la Champions League: Compró a precio de oro los derechos por tres años en exclusiva para Italia por 700 millones y solo en el 2015 ha registrado unas pérdidas de 115 millones de euros.

Muy débil políticamente

Los problemas que registra Berlusconi en algunas de sus empresas lo hacen ser más débil políticamente como líder de Forza Italia (FI), un partido cada día más fraccionado que ha perdido incluso la hegemonía del centro-derecha. FI, que apenas llega al 12 % en los sondeos de opinión, es superado por la Liga Norte, que lidera el extremista y xenófobo, Matteo Salvini, un entusiasta de Marine Le Pen y de Donald Trump. El líder liguista está convencido de que hoy Silvio Berlusconi hace una oposición débil a Matteo Renzi, porque piensa, sobre todo, en sus empresas: «Matteo Renzi ha dicho que aprobará una ley sobre derechos televisivos en el fútbol. Hay en juego cientos de millones que afectan a Mediaset y es evidente que detrás del hombre político Berlusconi está el empresario y el papá que quiere dejar a los hijos empresas sanas. Puedo imaginar que hacer la guerra total al jefe del gobierno, que tiene el poder de elegir cuánto hacer pagar o ganar a tus empresas, no te puede dejar completamente libre de adoptar decisiones».

En otras palabras, Salvini deja claro que Berlusconi puede sufrir fácilmente chantaje político por sus empresas. Sin duda, su imperio económico ha estado siempre en el horizonte de su carrera política: Descendió a la arena política para salvar sus empresas, con dificultades económicas, y acabará su carrera política condicionado también por su grupo empresarial.