Benzema aplaude a los aficionados del Lyon - REUTERS
real madrid

Benzema, príncipe de Gerland

Se cansó de repartir abrazos en su vuelta a Lyon; es su casa, y eso se reflejó en su rostro nada más bajar del avión

e. v. escudero
Actualizado:

Karim Benzema se cansó de repartir abrazos en su vuelta a Lyon. Es su casa y eso se reflejó en su rostro nada más bajar del avión. Amplia sonrisa y saludos al tendido, al más puro estilo casa real.

La noticia de su suplencia le llegó en el hotel de concentración. No por esperada, la decisión de Mourinho fue menos dolorosa para él. Está convencido de sus posibilidades. Un sentimiento que se ha intensificado con la llegada de Adebayor y que anoche comenzó a demostrar marcando el primer gol blanco en Gerland.

Hasta el minuto 65, el Real Madrid se había limitado a cubrir la portería de Casillas y a salir esporádicamente en busca de la de Lloris. Las dos ocasiones más claras habían sido a balón parado, así que Mourinho buscó un cambio de cromos para variar la dinámica del equipo.

La sola presencia de Benzema en la banda calentando había encendido a la grada de Gerland. Aquí no se olvidan sus goles (muchos), ni su tremendo amor por unos colores que le permiten hoy estar jugando en el Madrid. El choque de manos con Adebayor, inédito en el partido, fue como el relevo de un luchador a su compañero sobre el cuadrilátero. “Ahí lo tienes, mira a ver si tú puedes con ellos”. Y pudo. Apenas le hicieron falta unos segundos. El primer balón que tocó, lo condujo por medio del área con una pasmosa tranquilidad. Levantó la mirada y miró a Lloris. Templó y lanzó con suavidad. Como tantas veces lo había hecho antes. Apenas lo celebró. Gerland no se lo merecía. El príncipe había vuelto.