Bianchi, con Riquelme al fondo, en el entrenamiento de ayer en Tokio. Epa

El Bayern llega dormido a Tokio mientras Boca lleva una semana despierto

MADRID. Tomás González-Martín
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Boca Júniors y Bayern Múnich disputan mañana una final de la Copa Intercontinental en la que el conjunto argentino se presenta como máximo favorito por una cuestión fundamental: es el equipo que se la ha tomado más en serio. Lleva siete días en Tokio, adaptado ya al cambio de horario, mientras los alemanes jugaron el sábado en la Bundesliga y partieron después para Japón. Saldrán al campo, por tanto, nada más bajarse del avión. Dormidos. Si consiguen este cetro, será una doble heroicidad.

Los clubes suramericanos afrontan esta competición como la final universal del fútbol, relevancia a la que Boca Júniors añade otra: suma dos entorchados -ganó sus dos finales, en 1977 y 2000- dy si conquistara un tercero se convertiría, junto al Milán, el Peñarol y el Nacional de Montevideo, en uno de los cuatro mejores equipos del mundo.

BIANCHI, A SER ÚNICO: TRES TÍTULOS

En 1977 derrotó al Borussia Moenchengladbach (2-2 y 3-0). El año pasado, al Real Madrid, 2-1.

Bianchi vive un reto similar: si gana se erigirá en el único técnico mundial en sumar tres cetros. ya ganó en 1994, con Vélez, y el año pasado.

Para el Viejo Continente es otra historia. No es un torneo vital, bien es cierto que, como como espeta Bianchi, «en Europa no interesa esta Copa hasta que la ganan». Respondía así a su colega Hitzfeld, que manifestó hace unos días que «esta Copa interesa más a los suramericanos». Su portero Kahn sí subrayó que «hay que vencer para poder decir que somos el mejor equipo del mundo». De todos modos, los problemas se acumulan para Ottmar Hitzfeld, que sufrirá tres bajas en su Bayern: el capitán, Effenberg, que se dolió de los aductores el pasado sábado frente al Nuremberg; Zickler, con un proceso gripal; y el bosnio Salihamidzic, lesionado en una rodilla el miércoles, frente al Manchester United, en la Liga de Campeones. A pesar de los inconvenientes, más de mil seguidores acompañan al cuadro bávaro. Lucharán en ánimos contra quince mil nales boquenses.

Boca vive una realidad absolutamente contraria. «Llevamos una semana en Tokio y es tiempo suficiente para que estemos adaptados al horario», reconoce Bianchi, que sólo cuenta con una baja, el mediocampista Sebastián Battaglia. Bianchi jugará con las tres perlas que definen el ataque bonquense: Riquelme en la media punta y Schelotto y Delgado arriba.

Boca Júniors: Córdoba; Martínez, Schiavi, Burdisso, Clemente; Traverso, Serna, Gaitán; Riquelme; Schelotto y Delgado.

Bayern de Múnichn de M: Kahn; Sagnol, Kuffour, Robert Kovac, Lizarazu; Fink, Sforza, Hargreaves; Paulo Sergio; Pizarro, Elber.

Árbitro: Nielsen (Dinamarca).