Imagen de la grada del Camp Nou, con banderas independentistas
Imagen de la grada del Camp Nou, con banderas independentistas - EFE
Fútbol

El Barça se suma a la huelga separatista

El club anula el entrenamiento de hoy por una convocatoria con trasfondo político

Sergi Font
BarcelonaActualizado:

La directiva del Barcelona insiste en la transversalidad del club y en la pluralidad ideológica de su masa social, motivo esgrimido para eludir cuestiones referentes a la situación política que atraviesa Catalunya. No obstante, diferentes actos dejan patente el trecho que hay entre el dicho y el hecho. La última decisión que pone de manifiesto la dudosa neutralidad es el aplazamiento del entrenamiento que el primer equipo debía disputar este jueves después de la huelga general convocada en la comunidad autonómica. El paro general lo ha convocado el sindicato independentista Intersindical-CSC para protestar y reclamar mejoras sociales, pero el trasfondo que no se le escapa a nadie es el juicio al procés que se está viviendo intensamente estos días. Evitar contratiempo o incidentes que puedan impedir a los jugadores acudir a la Ciudad Deportiva es la excusa esgrimida por Ernesto Valverde, aunque fuentes del club han declinado desmentir su adhesión a la ideología independentista que rodea a este paro.

El primer equipo tenia previsto descansar este pasado miércoles tras el partido disputado en Lyon (0-0), como suele ser habitual, y entrenar el jueves. Pero finalmente se han variado los planes y los futbolistas seguirán la huelga para regresar al trabajo este próximo viernes a las 16:30 horas para preparar el partido ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán.

No es la primera vez que el Barcelona se suma a una huelga de estas características. Tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, el club decidió paralizar todas sus actividades dos días después para sumarse la huelga convocada por la Mesa por la Democracia, un grupo que reúne diversas entidades, sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil catalana. Se emitió un breve comunicado en el que se confirmó que «ninguno de los equipos profesionales ni tampoco del deporte formativo del Barcelona se entrenarán en la Ciudad Deportiva». Y Bartomeu compareció para justificar la postura. El presidente dejo entrever el compromiso del club con la causa independentista condenando la labor policial, que calificó de «inadmisible».

Precisamente, ese fin de semana en el que se celebró el referéndum secesionista, el Barcelona decidió disputar el partido ante Las Palmas a puerta cerrada. El motivo era «visibilizar nuestra indignación ante todo el mundo». Bartomeu explicó que «había muchas cosas en juego, y tuvimos que tratarlo con los diferentes estamentos del club: directiva, ejecutivos, técnicos y jugadores. Finalmente, decidí que jugaríamos el partido, pero de una manera excepcional: a puerta cerrada». El presidente también insistió en su intención de «seguir contando al mundo la realidad que vive en Cataluña» y el compromiso del club «con su gente y sus libertades». «Pedimos respeto por los ciudadanos de Catalunya y nos ponemos, una vez más, junto a sus legítimos representantes. Los catalanes nos hemos ganado el derecho a ser escuchados. Como una de las entidades referentes del país, hacemos una apelación a encontrar soluciones políticas, desde el respeto a la voluntad de la ciudadanía», fue repitiendo en diferentes comparecencias en medios de comunicación.

A pesar de ello, el presidente azulgrana siempre ha tratado de mantener una cierta neutralidad y rehuir la politización que vive el entorno del club. «Si uno vive en Catalunya, sabemos que aquí hay política. Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad con política, pero como directivos del Barcelona no tomamos partido. En Catalunya hay libertad de expresión, y creemos en la democracia. El Barcelona defendemos, como club, el derecho a decidir, que la gente vote, pero no tomamos partido. Nuestros socios y aficionados tienen diferentes sensibilidades, pero el Barcelona históricamente ha sido catalán y catalanista, pero tenemos la mirada puesta al resto del mundo. El 72% de los socios del Barça están de acuerdo con este posicionamiento», aseguraba a principios de temporada. Estos argumentos eran los utilizados para justificar la entrada de pancartas independentistas en el Camp Nou, gritos en contra de la unidad de España o las proclamas políticas en las diferentes finales de Copa del Rey que el Barça ha disputado últimamente. «Los aficionados del Barça pueden manifestarse como quieran, traer pancartas y lo que quieran. Es libertad de expresión, y cada uno puede defender sus ideales dentro de la legalidad. El Barça apoya todo movimiento de libertad de expresión, pero no toma partido por ningún partido político. Desde el Barça siempre hemos pedido diálogo para solucionar el conflicto; el Camp Nou es un espacio libre y es un reflejo de lo que pasa en Catalunya», asegura.

Estas últimas semanas, tanto Bartomeu como sus directivos, se han posicionado a favor de los presos independentistas y también de Sandro Rosell, en prisión preventiva desde hace casi dos años. De hecho, el dirigente, acompañado por el vicepresidente Jordi Cardoner y el directivo Pau Vilanova visitaron a mediados de enero en Lledoners a los líderes políticos encarcelados. Aprovechando un proyecto de la Fundación referente al centro penitenciario se vieron con los siete dirigentes independentistas que están en prisión: Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Joaquim Forn.