Aventurero, anónimo y emigrante

TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS/
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Detrás de los contratos millonarios de Morientes, Reyes o Xabi Alonso emerge una legión de exiliados españoles sin nombre. José Fortes triunfa en el Roosendal, Ugarte mete goles de cuatro en cuatro para el Wrexham, el «alemán» Gonzalo Castro ha sido convocado para la sub 19...

MADRID. El perfil burgués de los futbolistas, su vida rodeada de atenciones y colaboradores, su despreocupación por cuestiones mundanas, adquiere otro sentido cuando el personaje es un emigrante sin oropel que busca futuro lejos de la Liga española. Se convierte entonces en autodidacta, en gestor de sus problemas, en especialista en papeleos, en cocinero improvisado. Jorge Lera, un agente ubicado en el mercado británico, conoce el paño. Hace varios veranos llevó a Inglaterra a un puñado de jugadores sin dorsal en España. «Los problemas cambian -comenta-. No podemos estar allí a diario y ellos mismos tienen que solucionar los asuntos de impuestos, la seguridad social o el alquiler de la casa. Son emigrantes a todos los efectos». No son Morientes, Luis García, Reyes, Cesc o Xabi Alonso, estrellas de la Liga inglesa, o Nacho Novo, en Escocia, sino David Fernández (Celtic), Miguel Mora (Rio Ave), Diego León (Arminia), Pereira (Hearts), Alberto Ramón (Partic), José Fortes (Roosendal), Pablo Couñago (Ipswich Town) o Juan Ugarte (Wrexham). Un semillero de españoles por los pastos del viejo continente.

El salto sin red invoca a gente aventurera, con ganas de navegar en lo desconocido. Jorge Lera envió hace tiempo a varios futbolistas al equipo de Steve Archibald, aquel escocés rubio del Barcelona. En el Airdrie, un Segunda en Escocia, jugaron García Sanjuán, Nacho Novo, Sánchez Broto, Antonio Calderón o David Fernández. Aventura total al amparo de la Ley Bosman, aquel futbolista belga que desmontó las barreras laborales en Europa. «Más de uno se quejó con razón de que la comida era muy mala, de que a la seis era noche cerrada o de que no había ni un alma por las calles. Yo siempre les decía que aquello tenía algo de aventura y que había que estar convencido de ello. Y si no, chico, era mejor volver a casa». Archibald se demoró al principio con los salarios y luego directamente dejó de pagar. El Airdrie desa-pareció y los españoles volaron.

De ese chasco surgió una figura en Escocia, Nacho Novo, que saltó del Airtrie al Reith Rovers, al Dundee y a su actual club, el Glasgow Rangers, donde ejerce como máximo goleador y ya suma un título, la Copa de la Liga.

El rastro del gallego Novo es el ejemplo que persiguen otros. David Fernández, un extremo zurdo que jugó treinta partidos con John Toshack en el Deportivo, ya ha vivido dos traspasos en Escocia, al Livingston y al Celtic. Lesionado durante la mayor parte de la temporada, el gallego busca ahora minutos con los católicos de Glasgow.

Lejos de allí, en el centro de Alemania, Diego León descubre la Bundesliga con el Arminia Bielefeld. Zurdo de toque elegante, criado en la cantera del Real Madrid, León compartió minutos, convivencia y pases con Fernando Torres y Andrés Iniesta en el Mundial sub 17 de Trinidad y Tobago. El Madrid lo ha cedido por dos años, a la espera de que cristalice como un centrocampista más efectivo que vistoso.

«No veía posibilidades de subir al primer equipo, tenía problemas con el entrenador porque no jugaba y necesitaba un fútbol fuerte, físico, de contacto. Es lo que le falta a mi juego. Por eso me vine a Alemania. Creí que un cambio me vendría bien», cuenta León desde su casa de Bielefeld.

El madridista se ha adaptado rápidamente a las necesidades del campeonato, la ciudad y el entorno. «Un día normal me levanto a las ocho y media, me entreno a las nueve y media, como a las doce y vuelvo a entrenarme a las dos y media». Después de tres meses en un hotel, el club le ha buscado un apartamento de 89 metros en el centro de la población y un coche. «Lo peor es el idioma. El técnico, Rapolder, se las ve y se las desea para que entienda sus consignas. Por eso no me separo de Roberto Pinto, un portugués del equipo que lleva años en Alemania y lo entiende todo. Doy clases de alemán un día a la semana, pero se me da fatal».

El técnico germano emplea su zurda en la delantera del Arminia. «No es mi puesto, pero estoy contento porque juego. Aquí hay jugadores fantásticos y el que más me ha gustado es Alexander Hleb, un bielorruso del Stuttgart».

En el mismo campeonato ha comenzado a despuntar un hijo de emigrantes. Gonzalo Castro es alemán de raíces gaditanas. Augenthaler, aquel defensa del Bayern al que Juanito le pisó la cabeza, le hizo debutar hace dos meses frente al Hannover y ya se ha estrenado con la selección española sub 19.

Juan Ugarte fue compañero de Xabi Alonso en el filial de la Real Sociedad. La amistad perduró con los años, aunque la vida les separase desde todos los ángulos. Alonso se marchó triunfal al Liverpool y Ugarte surcó el Cantábrico, del Real Unión al Éibar y al Baracaldo. Cuando llegó a Anfield Road, Alonso habló a Benítez de Ugarte, un goleador anónimo. El Wrexham, un filial colaborador del Liverpool que milita en la Segunda B inglesa, le hizo una prueba al donostiarra y los resultados se reflejan a día de hoy. Ugarte consiguió cinco de los seis goles del Wrexham ante el Hartlepool y los cuatro ante el Chesterfield. Pese a ese derroche goleador, el Wrexham avanza despacio en la League One. Es el tercero por la cola. «Las cosas me van muy bien y me estoy dando a conocer. He salido en la portada de todos los periódicos de Gales. Llevo más de 20 goles y eso que me incorporé comenzada la temporada. Estamos en descenso, pero es que nos quitaron 10 puntos por sanción», cuenta el vasco.

En Portugal trabaja Miguel Mora, un portero catalán que ha hecho vida en el país vecino. Es titular en el Río Ave. Por Holanda para José Fortes, un defensa gallego de carácter consistente. Tenía una posición prominente en un histórico de los Países Bajos, el AZ 67 Alkmaar, pero se peleó con el entrenador, Co Adriaanse, y cambió al modesto Roosendaal.