El Atlético mejora con los chavales, pero no convence

TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN
Actualizado:

Un día después de la derrota ante el Arsenal, el Atlético jugó mejor con José Manuel Jurado (Sanlúcar de Barrameda, 29-6-86) como surtidor de pases para Sergio Agüero. Una clase que el gaditano mantuvo cuando Pacheco y Borja saltaron al campo. Abel necesita un centrocampista que alimente a la delantera de balones y el sanluqueño tiene la oportunidad de conseguir una plaza en un once que requiere un visionario del futbol ofensivo. El técnico ensayó con José Manuel y el media punta mostró destellos de su calidad. No es suficiente. A sus 23 años, Jurado debe adjudicarse la responsabilidad de crear el juego si quiere ser titular y no volver a convertirse en recambio.

El sábado dibujó el pase que Pacheco convirtió en el 1-1. Ayer volvió a generar los mejores ataques en un conjunto, el rojiblanco, que fue superior mientras Agüero dio miedo con sus movimientos. Pero Jurado es un Guadiana. Intermitente. Desaparece durante muchos minutos. Y se la presenta una ocasión inigualable.

En pleno dominio del equipo español, el Kun protagonizó la acción del tanto madrileño al ser derribado por Baning después de controlar un centro de Maxi. El penalti, transformado en el 0-1 por Agüero, significó también la expulsión del central del París Saint Germain. Una ausencia que no acusó el cuadro francés. Con diez, bien preparado físicamente, el PSG tomó la batuta en el último tercio del encuentro. Un fallo de Pablo, al entrar precipitadamente en una incursión de Sessegnon, abrió el pasillo para que el extremo galo diera el pase de la muerte al ex barcelonista Giuly, que marcó a placer.

Los jóvenes piden plaza

La incapacidad del Atlético para ganar a un rival en inferioridad reeditó la incógnita de su rendimiento. Junto al disparo al poste de Jurado, dos diamantes en proceso de brillantez, Pacheco y Borja, ofrecieron los datos positivos del equipo. Especialmente el primero. El argentino envió otro trallazo a la madera como colofón a su desparpajo habitual para cazar el balón y rematar con peligro. Su nivel merece un lugar en la plantilla. Y en el once.