Osvaldo Ardiles, ayer en Bilbao
Osvaldo Ardiles, ayer en Bilbao - PEDRO URRESTI
Entrevista

Ardiles: «Maradona fue mejor que Pelé y Messi es mejor que Maradona»

Un documental relata cómo la guerra de las Malvinas le etiquetó de villano en Argentina e Inglaterra

BILBAOActualizado:

A comienzos de los ochenta, Osvaldo César Ardiles (Córdoba, Argentina, 1952) había sido campeón del mundo de fútbol en el 78 y tenía estatus de ídolo en Inglaterra, donde deleitaba con el Tottenham. En el 82, el estallido del conflicto de las Malvinas le situó ante una encrucijada imposible: «El país en el cual había nacido estaba en guerra con el país que me había adoptado». Un dilema que analiza el documental «Blanco, celeste y blanco», de Camilo Antolini, que hoy se proyecta en Bilbao en el marco del Thinking Football Film Festival 2016, organizado por la Fundación Athletic Club. No muy lejos de San Mamés, atiende a ABC.

-¿Cómo vivió el conflicto, cómo se sentía en aquella época?

-Increíblemente mal. El peor momento de mi vida. No podía hablar con la prensa, porque cambiaban todo. De los dos lados. Para los periódicos argentinos era un traidor. Para los ingleses era un espía argentino.

-Futbolísticamente estaba en su mejor momento.

-Era tan fácil jugar en ese equipo, y ganábamos todos los partidos, con Glenn Hoddle, con Ricardo Villa, Steve Archibald. Era tan lindo que pensaba: “Algo tiene que andar mal”. Pero no imaginaba que iba a ser algo así. Y eso cambió todo. Mi mundo dio vuelta completamente.

-Pidió salir y jugó cedido una temporada en el PSG. ¿Vivió momentos desagradables en Inglaterra?

-Ricardo [Villa] y yo nunca tuvimos mos una confrontación. Se notaba en los partidos, cuando tocábamos la pelota. “Buuu”, todo el mundo. Eso no me afectaba demasiado, sinceramente. Pero antes nunca había pasado. Cuando llegábamos a un restaurante -éramos muy, muy famosos en ese tiempo-, me sentía un poco incómodo. Pero incidente, ninguno.

-En medio del conflicto se celebra el Mundial de España 82. ¿Se plantearon no jugar?

-Había muchos rumores. Dentro, no. Los medios se planteaban cómo podía Argentina ir a jugar una Copa del Mundo si estábamos en guerra. Pero bueno, la postura que triunfó era: por más guerra que estaba pasando, el médico seguía siendo médico, el abogado seguía siendo abogado. Lo mejor que podíamos hacer por nuestro país, en realidad, era jugar.

-Debe de resultar incómodo cuando se mezclan política y deporte.

-Totalmente. Cada vez que se mezcla la política con el deporte, el deporte es el gran perjudicado.

-¿El deportista se siente utilizado?

-Totalmente, sí. En el 78 fuimos utilizados porque, de alguna manera, jugábamos para la Junta Militar. Cuando Brasil salió campeón del mundo en el 70, era una junta militar la que estaba a cargo, y yo no recuerdo haberlo escuchado. A nosotros, en muchos sentidos, nos acusaron de que éramos cómplices de los asesinos que teníamos en el Gobierno.

Sequía argentina en los Mundiales

-¿Por qué Argentina no ha vuelto a ganar el Mundial desde el 86?

-(Piensa) Excelentísima pregunta. Hemos estado muy, muy cerca. Si lo analizamos un poquito más en detalle, teníamos que haberlo ganado, porque teníamos al mejor jugador de la historia del fútbol en nuestras filas, Lionel Messi. Que también está acompañado por excelentísimos jugadores: Agüero, Tévez, Di María, etcétera. Nos ha faltado ese fueguito sagrado que se necesita para ganar la Copa del Mundo.

-Su generación lo tuvo.

-Hay una gran diferencia. Se habla de que les falta un poquito de hambre. No lo creo. Claramente Messi no es el mismo jugador cuando juega para Argentina que cuando juega con el Barcelona. Con Argentina creo que estamos todos esperando tanto de él que el resto no hace mucho y cree que solo con la presencia de Messi vamos a ganar. No es así, por supuesto.

-El sábado se vio, ante la Real Sociedad, que solo con Messi no basta.

-El Barcelona es el mejor equipo que vi en mi vida. Lo que lo hace especial es Lionel Messi. Cuando no aparece en toda su plenitud, tienen problemas.

-¿Debe ganar el Mundial para ser considerado el mejor de siempre?

-Para mí, no. Si ganase un Mundial se acabarían todas las discusiones, es así de simple. Es lo mismo que en la vida. En la vida hay evolución, y en el fútbol también. Viene Di Stéfano, Garrincha, Pelé, Cruyff, Maradona, Zidane, Messi, Ronaldo. Y los últimos jugadores han sido mejores. Maradona para mí ha sido mejor que Pelé, y Messi mejor que Maradona. Si uno juzga las cosas que puede hacer Messi... La gente anterior no las hacía. Inclusive Maradona.

Rodaje accidentado

-Durante el rodaje del documental sufrió un grave accidente en las Malvinas.

-No quiero parecer un poquito trágico o exagerado, pero estuvimos muy cerca de morirnos todos. El accidente fue muy grande. Volcamos varias veces, después caímos a un precipicio, aunque no era muy grande. Nos rescata un helicóptero inglés, de los soldados británicos de la isla, nos lleva al hospital, terapia intensiva, operación de emergencia...

-La visita formaba parte del relato de cómo le afectó la guerra de las Malvinas.

-Para coronarlo íbamos a ir a las islas. Hablar con la gente, visitar los cementerios, hablar con el gobernador. El gobernador es hincha del Totthenham (ríe). ¡No lo vi al final, con el accidente! Solamente viven 600, 700 personas. El aeropuerto es muy chiquitito. Hay un avión que llega los sábados y se vuelve el sábado. Listo. Una semana y listo. No hay más. Está la base militar al lado, que tiene casi 7.000 soldados. Imagínate lo grande que es. Las autoridades militares sabían que llegábamos nosotros. Yo fui con Ricardo Villa, le convencí de que me ayudara. Sabían que el documental podía ser proargentino o probritánico. Como lo hacía gente argentina, obviamente tenía que ser proargentino, o así lo veían ellos. Inmediatamente dijeron: «Ninguna filmación con soldados, de la parte militar, cero». Muy bien, típico inglés, «very polite», pero nada. Lo lindo del caso es que cuando se produce el accidente, quienes me socorren son las fuerzas británicas. El piloto del helicóptero era hincha del Tottenham (es invitado muy especial en todos los partidos del Tottenham ahora), el doctor era hincha del Newcastle, el enfermero del Arsenal, otro del West Ham. Cuando pasa algo de esta naturaleza, cómo en realidad saca lo mejor del ser humano.

«Evasión o victoria»

-Con Pelé coincidió en Evasión o victoria, película a la que guarda un gran cariño.

-Sí. Cuando estaba haciendo la película, yo pensaba, por la gente que estuvo envuelta, Stallone, Michael Caine, Pelé: «Creo que en el futuro voy a ser más famoso por la película». Jugué con el mejor jugador del mundo, Pelé, el mejor arquero del mundo, Stallone (bromea). Fue muy divertido.

-¿Cuántas tomas se rodaron para captar el famoso gol de Pelé?

-El gol de Pelé, primera toma, «pom». Después lo quiso hacer de nuevo, pero estaba viejito ya (ríe). La primera es la toma que sale. Después lo quiso hacer 2 o 3 veces y no le salía del todo bien. Y dijo: «Basta, me voy a quebrar. Agarren esa y listo». Yo estaba en mi plenitud en ese momento, para mí era muy fácil. Iba a ser todo coreografiado. Pero Pelé y Bobby Moore convencen al director: «Esto va a ser como tantas películas de fútbol, que son horribles». Luego te das cuenta de que el defensa se hace a un lado. «Nosotros jugamos y ustedes sacan lo mejor». Por eso en el partido, los que podíamos correr, teníamos más importancia, digamos. En el caso de Pelé tenía 45 años. Yo tenía 28. La diferencia era abismal.

-Usted ha pasado a la posteridad por lo que los brasileños llaman «lambretta».

-La bicicleta. En el calentamiento siempre hacía eso. De ahí viene. La que sacan es con una cámara especial, como la de Pelé. Por otro lado, Stallone, para atajar el penal, 34 veces. Y no te estoy exagerando. 34 veces para que atajara el bendito penal. Que por supuesto sabía que le venía a la izquierda... Es como si a mí me ponen a jugar al béisbol, que no he jugado en mi vida. Para él era lo mismo.

-Él insistía en meter un gol.

-Cambió el guión. Porque claro, cuando entra Pelé y hace el 4-4, era todo para Pelé. Entonces había que cambiarlo, tenía que ser Stallone el héroe. Quería hacer medio tipo Pelé, agarrar la pelota, pasar a todos. «No, pará, esto es muy estúpido». De nuevo, Pelé y Bobby Moore. «No, no, no». ¿El arquero qué puede hacer? Y se arregló con el penal. Es el héroe y escapamos todos. O iba a hacer el gol Stallone, el gol ganador, y celebrando escapábamos. ¿Cómo lo poníamos al arquero haciendo un gol? Quizás en un córner. No sabía cabecear tampoco. Pero era mejor así.