España jugará las semifinales gracias a un gol de Villa./REUTERS
España jugará las semifinales gracias a un gol de Villa./REUTERS

Aprobado y pase a semifinales

España logra el pase a las semifinales de la Copa Confederaciones gracias a su victoria sobre Irak con un gol de Villa (1-0)

Ignacio Tylko |
BLOEMFONTEIN (SUDÁFRICA)Actualizado:

Con diez hombres por detrás del balón y una capacidad de resistencia extrema, el Irak del viejo sabio Bora Milutinovic bajó de las nubes a España, que ganó gracias a un cabezazo de Villa pero esta vez no convenció. No se encuentra en su mejor momento anímico pero el delantero 'ché' ya es el segundo máximo artillero en la historia de España. Una garantía.

La selección está en semifinales, iguala el récord de 14 partidos consecutivos con victoria que presentaban Francia, Brasil y Australia, y está a uno de la plusmarca de 35 encuentros sin perder en poder de la 'canarinha', pero estuvo espesa. Quizá quedó abducida por la conjura previa de suníes, kurdos y chiíes, unidos gracias al fútbol.

Durante 54 minutos, los supervivientes iraquíes soñaron con un punto de ciencia ficción, tan fantástico como el 'Señor de los Anillos' de Tolkien, hijo ilustre de Bloemfontein aunque con tres años emigró a Gran Bretaña. Un campo en malas condiciones, el hecho de jugar a 1.500 metros sobre el nivel del mar y un adversario que construyó un muro en la 'ciudad de las rosas' no sirven como excusas para el número uno del mundo, comparado con la Brasil del 70.

El rostro de los españoles cuando se marchaban al descanso denotaba preocupación. No encontraban la fórmula de hincarle el diente a los iraquíes, un ejemplo de esfuerzo, disciplina y solidaridad con sus dos líneas de cinco y cuatro siempre juntas atrás, impenetrables. Renunció al ataque pero más no se le podía pedir a la novena selección de Asia, eliminada de la clasificación para el Mundial por Australia, China y Qatar. Frenar así a los campeones de Europa ya es meritorio.

Apelotonamiento

Del Bosque compuso un equipo para entrar más por las bandas, pero la apuesta le salió rana. Ni Cazorla, todavía lejos de forma, ni Mata, que disputaba su primer partido como titular, rompieron en ese primer período. Tampoco disfrutaron de la colaboración de Ramos y Capdevila cuando trazaron diagonales. Se perdió toque en el centro del campo sin Cesc. Y más de uno se acordó del añorado Iniesta.

Hubo más problemas. La selección no salió con la intensidad mostrada ante Nueva Zelanda. Y faltó movimiento sin balón, desmarque. Torres parecía ansioso. Apelotonamiento de hombres.

Después de sus tres goles del primer día, el madrileño dejó la sensación de quererlo hacerlo todo demasiado rápido. Tiró una buena pared con Xavi pero le faltó determinación y valentía para el remate. Nervioso, propinó una fea patadita a un defensor. Recordó al delantero atribulado del Atlético más que al maduro ariete del Liverpool.

Tampoco el cerebro de Tarrasa se acercó a su mejor versión. Estuvo impreciso en los pases. Algo mejor Xabi Alonso, cada vez con más jerarquía en este equipo. Pero no halló los desmarques suficientes para ejecutar esos cambios de orientación característicos. Una volea con la zurda de Villa, ligeramente desviada pero en posición inmejorable, y un rechace en un defensor iraquí que casi sorprende a su portero, fueron las mejores opciones de España.

El gol decisivo

El panorama mejoró ligeramente en la reanudación. Nada extraordinario pero al menos se presionó más, se le metió otra macha a partido. Mata entró más en juego y los laterales cumplieron mejor con su cometido. Villa avisó con un cabezazo poco antes de derribar la barrera iraquí. Centró al fin Capdevila y a la tercera que tuvo el 'guaje' fue la vencida.

Quedaba más de media hora por delante en la que España completó una faena de aliño y abundó en las rotaciones al entrar Silva, Güiza y Busquets. Se estiraron algo los iraquíes pero eran incapaces. Milutinovic dio entrada a Younis Mahmoud, el héroe nacional que logró con su gol a Arabia Saudí la Copa de Asia de 2007, pero los milagros sólo ocurren una vez.