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Alcácer para Luis Enrique

El nuevo delantero del Barcelona aporta a su plantilla los recursos que le faltaban para ser una de las más completas del continente

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El fichaje de Paco Alcácer por el Barcelona viene a completar un banquillo que reestructura sustancial y significativamente el principal punto débil de las plantillas que Luis Enrique había dirigido en sus años como entrenador azulgrana. Cuando el asturiano se giraba para sopesar cuál de sus jugadores sentados y con el peto de reserva puesto podía desatascar un partido enturbiado o solventar con suficiencia una dramática lesión de alguno de los tres sudamericanos de arriba, la respuesta que encontraba engordaba el conflicto hasta la hipérbole. Cillessen, Umtiti, Digne, Denis Suárez, André Gomes y Alcácer son la solución al único rompecabezas al que Messí no podía responder.

El ya ex del Valencia llega a «Can Barça» como suplente perenne: es con total seguridad el futbolista del Barça con menores opciones para ganarse un puesto en el once. Aún con esas, su fichaje es crucial para dar variantes a la paleta ofensiva de Luis Enrique, así como para restar histerismo a una lesión de alguno de los delanteros, en especial de Luis Suárez. Alcácer es más «nueve» que Suárez. Es un arma de la que el Barcelona carecía (de ahí la insuficiencia de Munir para el puesto), y que permitiría incluso que el de Torrente forme en contextos específicos de asedio ofensivo con la MSN al completo.

El último fichaje del actual campeón de Liga es una opción de suma concreción para el técnico del Barcelona. Apoyos de espaldas para que los cracks reciban de cara en la frontal, desmarques cortos en ataque posicional, remate en el área, ocupación de la zonda de referencia para liberar al resto de atacantes... Alcácer no luce como otros, pero lleva el libreto del delantero centro al dedillo. Su encaje en el Barça se ve potenciado por el hecho de que, a pesar de ser un «hombre gol», sea un futbolista que influya de manera importante en el juego de su equipo, pero siempre anteponiendo el colectivo a si mismo. Por ello, enfocar su juego hacia la potenciación de Neymar, Suárez o Messi resultará sencillo, práctico y prolífico.

Papel en la plantilla

La función más obvia de Alcácer será «jugar de Suárez» cuando el uruguayo falte. Con ello, permite al Barcelona mantener intacto su estilo, incluido el devastador movimiento pendular de Messi partiendo desde la derecha. En caso de ausencia de Neymar o el propio Messi, Alcácer no sería el hombre que ocuparía su puesto en la estructura azulgrana (para ello están Arda, Denis, André Gomes o Rafinha). Lo que si podría hacer el valenciano es desplazar a Suárez a un costado, aunque la medida parece, en primera instancia, improbable. La tercera opción para que Paco Alcácer juegue pasa por mantener a los tres de arriba y quitar bien a un defensa, bien a uno de los del medio. Con ello, Messi retrasaría su posición hasta ejercer como interior, lo que concuerda bastante con lo que el argentino viene haciendo en los primeros partidos de esta temporada. La medida puede tener validez para poner una eventual remontada cuesta abajo, pero las carencias defensivas que entraña hacen que solo deba ser tomada en cuenta como algo muy puntual.

El Barcelona para crecer

A pesar de no contar con la motivación de luchar por un puesto, Alcácer sabe que sus minutos con la elástica azulgrana le harán mejor jugador a un ritmo muy superior al que llevaría de seguir jugando en Mestalla. No hay que olvidar que hablamos de un futbolista de 23 años. Pedro Rodríguez, Jordi Alba o Rakitic ya demostraron la capacidad del Barça para agigantar a sus jugadores.

Jugar al lado de futbolistas de la talla de Messi, Suárez, Neymar, Iniesta o Busquets hará que su fútbol reluzca por encima de sus posibilidades. Sus estadísticas goleadoras, valor número uno a la hora de juzgar mediáticamente a un delantero, engordarán por mera inercia del colectivo. El paso de los partidos dirá lo que termina siendo Paco Alcácer para este Barcelona. Entre tanto, Luis Enrique ya tiene a la última pieza que le faltaba a su, ahora sí, completísima plantilla.