Aitor Elizegi, en ABC - Ernesto Agudo / Vídeo: DAVID CONDE
Entrevista

Aitor Elizegi: «Nunca llamaré a Rubiales para quejarme del VAR»

Sorprendió a la candidatura oficialista al vencer en las elecciones del 27 de diciembre. Defiende que en el siglo XXI muchos más clubes pueden competir con un proyecto basado en la cantera

MadridActualizado:

Si el anterior presidente del Athletic había practicado una política de comunicación de casi total hermetismo, el recién elegido ha emprendido desde el pasado 28 de diciembre el camino contrario: se le nota que tiene unas ganas enormes de difundir al resto del planeta fútbol el mensaje de la histórica entidad vizcaína. El solo gesto de querer ser él quien venga a la también histórica Casa de ABC demuestra el talante de este cocinero y empresario de éxito al que, en este momento de su vida, le queda corta la frase «como niño con zapatos nuevos». En cada gesto, en cada respuesta de los tres cuartos de hora largos de conversación, le brillan los ojos a Aitor Elizegi (Bilbao, 1966), comprometido con un discurso de «Trabajo, respeto, identidad y equilibrio».

-En estas siete semanas, ¿qué es lo que más le ha sorprendido y lo que más le ha desagradado de todo lo que ha visto?

-Es imposible encontrar algo negativo siendo presidente del Athletic. El día a día de la entidad te manda un mensaje de fortaleza, de esperanza, de cariño y de comunidad. Es un club hecho por muchísimos pequeños detalles, e ir descubriéndolos te hace despertar con toda la ilusión del mundo. De hecho, cada día que se acaba en el Athletic es una tristeza, un día que no se volverá a repetir.

-¿Qué tiene el Athletic? ¿Qué tiene de diferente como para que su aficionado hable con tantísima pasión?

-Hemos recorrido varios trayectos como entidad. Primero disfrutamos del éxito a través de un mensaje de identidad y de cantera. Trabajo local. Ahora se ha puesto de moda el término kilómetro cero: sostenibilidad, economía circular... Eso era el Athletic a primeros de siglo, alrededor de Lezama se crea un vínculo, y ese mensaje lo entendió todo el mundo y se compartió. Se hablaba de ese Athletic mítico. Luego tuvimos un recorrido más complicado, en el que aprendimos a perder. Pocas entidades saben perder. Sabíamos que costaba triunfar, pero manteníamos el orgullo de lo local. Ahí dejamos de compararnos, y eso fue muy sano. Lo tendrían que hacer otros colectivos y otras sociedades. Nuestro triunfo era y es seguir abriendo las puertas a la gente de casa, en el buen sentido del término. Para nosotros, un título es que un cadete se convierta en jugador de Primera. Que un club convenido avance, o que el femenino crezca con orgullo y esfuerzo. Para nosotros cada vez es más difícil ganar, pero a cambio disfrutamos de esas 24 fichas femeninas de gente que conocemos de cerca, con sus familias, sus compañeros y compañeras... En el siglo XXI, más clubes pueden jugar como el Athletic.

-En este fútbol de jeques, tiburones, clubes Estado y millones, ¿puede sobrevivir el Athletic?

-Yo creo que el club Estado es un error. Un club de fútbol debe recordar y agradecer a la comunidad a la que pertenece, no hacerlo es un error de concepto. Es cierto que en nuestro recorrido el esfuerzo es mayor, pero se empieza a hablar de esta manera de hacer deporte. Llevamos varios viajes a Madrid y cuando trasladamos nuestro mensaje, el de un club que trabaja la cantera, escuchamos al otro lado de la mesa, tanto en privado como en público, que hay que premiar esta forma de hacer deporte. Lo dice la Liga, la Federación, otros clubes... Pensamos que se puede trabajar así. De hecho, estamos aplicándolo al femenino, creemos que puede tener el mismo ideal del fútbol de principios del siglo XX.

-Pero clubes como el PSG juegan con una baraja muy distinta a la suya.

-Estas diferencias marcadas por un dopaje económico no interesan a nadie. Además, son puntuales. Casi nunca repercuten ni crean riqueza permanente. Forman pequeñas burbujas. Cuando desequilibramos a un jugador infantil, o incluso a un alevín con ofertas fuera del mercado, estamos rompiendo las reglas básicas.

-¿El fútbol es lo que menos importa del fútbol ahora mismo?

-Lo más importante del fútbol son las personas, la capacidad que tiene de crear conexión, igualdad, oportunidades... Todavía un chaval de origen humilde se puede permitir recorrer el trayecto hasta Primera división si se crean oportunidades para él. El esfuerzo, la constancia y el talento todavía se premian en el mundo del fútbol. Pero cuando se rompen las reglas, y hacemos migrar a un chaval para romper ese equilibrio familiar, nos equivocamos. El fútbol no tiene sentido si lo que ocurre en el césped no transmite a los que estamos en la grada. ¿Para qué se juega si no hay vínculos e identidad entre los que juegan y los que están en la grada?

-Habla mucho de la cantera. Pero cuando el primer equipo del Athletic está mal, se tapa todo.

-Está todo tan ramificado en el Athletic que en la derrota sufre todo el territorio. En Lezama, se nota especialmente. Hasta el «egun on» (buenos días) con el que te saluda el vigilante de seguridad suena diferente.

-¿Le gusta la exclusividad del Athletic o le gustaría que hubiera más casos?

-¡Por favor! ¡Ojalá hubiera más Athletics en el mundo! Después de conocer casos como el del PSG, sin querer demonizar a nadie, percibes que se han roto las reglas después de aquel fichaje de aquel verano (Neymar, 222 millones)... Me voy a meter en un lío. Yo soy adicto a Messi, pero creo que ha roto muchas de las reglas del equilibrio que debe tener un equipo. Nadie hace deporte en equipo solo. Alrededor debe haber equidad y las mimas oportunidades, tener sensaciones parecidas. Solo no eres nadie. Nadie llega arriba solo. En este caso hablamos de un genio, pero que un futbolista fagocite el 20 o el 30% del presupuesto de un club no está bien. No está bien. Un club son 24 fichas, quizá más. Más el cuerpo técnico. Todos tienen que disfrutar y estar juntos, notar que se reparte la riqueza que se genera. Por supuesto que el talento se premia, pero nosotros también reclamamos a la Liga y a la Federación que se premie el trabajo de cantera. Admitimos que hay parte de espectáculo y del business, claro que sí, somos gente de la empresa y de la industria. Pero hay que premiar el esfuerzo y poner en valor el hecho de que un alevín llegue al primer equipo. Se tiene que destacar ese recorrido, es muy difícil de recorrer. Ese «one club man» o «one club woman» que fomentamos nosotros se tendría que premiar todos los días.

-¿Hay demasiado ruido en el fútbol? El VAR, la guerra entre dirigentes...

-Sí, el que tiene urgencias necesita solucionar las cosas. Nosotros sabemos que el VAR va a jugar su papel, que los árbitros van a jugar su papel, que Luis y Javier (Rubiales y Tebas) defienden sus derechos, y sabemos que lo que está bien hecho tiene recompensa. El Athletic lo sabe y transmite un mensaje de calma, de constancia. A nosotros no nos valen las urgencias. Cuando entran los nervios en Lezama, no nos va bien. El fútbol es constancia y trabajo, no prisas. Trabajar con ruido es muy difícil.

-¿Eso quiere decir que no va a llamar a Rubiales si tiene un problema con el VAR?

-Ya saben que no. Me han conocido hace poco, pero ya saben ustedes que Aitor Elizegi no le llamará para hablar del VAR.

-¿Le ha pedido la Federación llevar a la selección a San Mamés?

-La selección española va a jugar en junio de 2020 en San Mamés (es sede de la Eurocopa, aunque España debe clasificarse todavía). Damos por hecho que estará en San Mamés. Es un terreno UEFA y el Athletic está haciendo todo lo posible como anfitrión. Es una oportunidad, un proyecto de la ciudad. Estaremos al 100% para lo que solicite la Federación.

-¿Pedirán alguna final?

-Jugaría todos los partidos del mundo en San Mamés. Si jugara España, que juegue en San Mamés. Será un buen estadio cuando juegue España o el País Vasco cuando juega en Navidad. Lo que buscamos es que las gradas se comporten. Por encima del fútbol están las personas. No soporto al aficionado que increpa al aficionado del banquillo contrario. El respeto está por encima de las banderas.

-¿Qué tal mezcla hacen fútbol y política?

-No queremos conflicto ni inestabilidad. El ruido nunca ha sido bueno. En el País Vasco no nos ha ido bien. Toda esta dificultad para el diálogo, para el pacto... Es agotador lleves la bandera que lleves.

-¿No cree que ha podido haber desapego hacia la multitud de peñas del Athletic del resto de España?

-Me gustaría hablar de futuro. El Athletic quiere potenciar esta comunidad tanto en el País Vasco como en el Estado como fuera. Ser del Athletic en Madrid, en Dos Hermanas, en Castellón, en Huesca, en Vigo o en Badajoz es mucho más complicado. Es un orgullo para nosotros. Cuando aterrizas en Dos Hermanas y ves cómo han transmitido el mensaje del Athletic, te emocionas. Nuestra bandera une muchos espíritus y muchas almas. Detrás del escudo hay 120 años de esfuerzo.