Aguirre intenta salvar el cuello con una revolución de ocho cambios

El PSV Eindhoven también se enfrenta a la UEFA y pide jugar en el Calderón

TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN | MADRID
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Miguel Ángel Gil es el valedor de Aguirre. Siempre lo ha sido. Menos mal, porque el consejero delegado representa la mayoría de las acciones del Atlético. Después de tres derrotas consecutivas, tras fracasar con sistemas distintos frente al Barcelona y al Real Madrid, el entrenador es cuestionado por un sector de los dirigentes y de la afición. No es el único culpable. Sus futbolistas le han puesto a los pies de los caballos con unos fallos en los principios de los partidos que definieron los fiascos ante el Valladolid, el Barcelona y el Real Madrid.

Pasen y lean: Vivar Dorado marcó el primer tanto vallisoletano (2-1) a los dos minutos, los azulgrana endosaron a los rojiblancos tres tantos (6-1) en ocho minutos, y Van Nistelrooy abrió la victoria blanca a los 34 segundos, rematada con el tonto penalti de Heitinga.

Agüero puede ser suplente

El central reconocía su error. «Pido perdón al equipo. Hice penalti porque llegué tarde». Era el último ejemplo de una desconcentración preocupante. De una crisis alargada. El Atlético suma nueve puntos en siete jornadas, con cuatro derrotas, y observa al Valencia a diez puntos. Por ello, Aguirre prepara la tercera revolución, ahora contra el Liverpool.

Ensayó un 4-2-2-2 que recuperaba al joven Camacho, el alma del final de la pasada Liga, y descartaba a Leo Franco, Heitinga, Pernía, Raúl García, Banega, Assunçao, Ujfalusi (lesionado) y Agüero. Agotado, el Kun puede ser suplente mañana. Este fue el once: Coupet; Seitaridis, Perea, el canterano Domínguez, Antonio López; Camacho, Maniche; Luis García, Simao; Sinama y Forlán. Pablo y Maxi podrían integrarse hoy a ese esquema.

Los problemas que crea Platini

«El Vasco» sabe que, si sale mal, su oxígeno se acabaría el domingo, en Villarreal. Mientras, los mentideros afirman que Juande Ramos (en el Tottenham), Víctor Fernández y Simeone, que puede dejar el River, están en la recámara. El río Manzanares baja revuelto.

Turbios momentos vive también la UEFA. Después de clausurar el Calderón, el organismo europeo decidió que el partido de mañana se dispute en Madrid porque cedió a la presión del Liverpool, que tiene tres mil entradas. Y ahora es el PSV quien también solicita que su duelo con los rojiblancos se celebre en la capital de España, el 26 de noviembre, pues quinientos aficionados han pagado sus viajes. Con dirigentes como Platini no es extraño que el mundo esté en crisis.