Aficionados al asalto del poder en el fútbol mundial

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JOSÉ MANUEL CUÉLLAR

MADRID. Los «Supporters Trusts», como el mismo fútbol en sí, es una idea de los ingleses. Se puso en marcha en 1992 y desde entonces han ido creciendo en el Reino Unido hasta crear más de cien asociaciones. Es el país donde más grupos de aficionados hay, aunque también es una idea que va arraigando en países como Estados Unidos, Italia y Francia.

La idea es sencilla, simplemente agruparse en una Asociación que sirva de herramienta a los aficionados para influir en las decisiones del club. Se puede conseguir de formas diferentes pero lo normal es la recaudación de fondos para financiar la adquisición de las acciones de un club determinado o conseguir una representación directa en el Consejo de Administración del mismo. En este aspecto, en Inglaterra hay sesenta «Supporters Trusts» que poseen un accionariado importante en sus clubes de fútbol. Hay cuatro en Inglaterra donde se tienen o bien la posesión total o una mayoría de la propiedad. Son el Brentford, el Chesterfield, el Bournemouth y el Stockport.

La mayoría de estas asociaciones nacieron cuando distintas crisis económicas atacaron a varios equipos de fútbol obligando a los aficionados a dar un paso al frente para salvarlos. De hecho, la primera asociación creada fue la del Northampton (1992) y luego los socios salvaron a clubes como el Chesterfield, Lincoln o York. Se calcula que su intervención ha salvado a no menos de 20 clubes. La más grande es la del Manchester United Supporters Trust, más conocida como Shareholders United, que tiene alrededor de 30.000 miembros. Incluso, han creado una fundación donde comercializan productos de mercadotecnia propios cuyos beneficios van destinados a la compra de acciones de su club. Hay que señalar que, con independencia de las acciones que cada miembro de estas agrupaciones tenga como accionista individual, los Trusts regalan una participación igualitaria de todos sus miembros en la propiedad.

La iniciativa ha atraído la atención de los gobiernos y, de hecho, en el Reino Unido el suyo ofrece ayuda en forma de información y apoyo logístico y económico para la creación y mantenimiento de estas Asociaciones.

Los supporters en España

Aquí, la idea no está muy desarrollada. El Consejo Superior de Deportes señaló a este periódico que «apoyamos todo lo que sea la participación activa de los socios en la gestión de los clubes, pero no podemos financiarles con ayuda económica. Eso no es tarea nuestra». De cualquier forma, hay interés del CSD en seguir de cerca este asunto porque les parece una idea interesante.

En España las más famosas son las del Betis (Asociación Por Nuestro Betis) y la del Atlético de Madrid (Asociación Señales de Humo), pero también se pueden ver en el Alavés, Español, Deportivo, Levante, Oviedo, Racing de Santander, Sevilla o Valencia. De todas ellas, la más crítica con la gestión de su club, y la más activa, es la de Señales de Humo del Atlético de Madrid, en una permanente guerra, dialéctica y jurídica, con los máximos accionistas del club rojiblanco.

En el Madrid no hay nada que se le parezca. Los Ultrasur, por ejemplo, son un grupo de acción, más bien vandálico, que tiene escaso interés en todo lo que sea la gestión del club.