Amaño de partidos

100.000 euros por partido amañado

La cantidad económica dependía de los futbolistas captados y la categoría. Las apuestas más cuantiosas se realizaban en casas chinas, y también en españolas

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La trama de amaños en el fútbol destapada en la operación Oikos pagó alrededor de cien mil euros de forma directa por partido manipulado, según las primeras estimaciones policiales. No es una cifra fija, sino que habría variado según el número de jugadores o directivos «captados» y la categoría elegida para corromper. Los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional esperan poder concretar el volumen de dinero que se ha pagado tras el análisis de la documentación y los dispositivos informáticos intervenidos.

El hecho de que las entregas de dinero fueran en metálico complica fijar con precisión las cantidades. En los registros que tuvieron lugar el martes también se ha encontrado una importante cantidad en efectivo. A los pagos hay que sumar el dinero que se apostaba por parte de los responsables de la organización –Raúl Bravo y Carlos Aranda– a través de terceros en casas de apuestas. Aranda, como informó ABC, controlaba directamente dos en Málaga que supuestamente le servían para blanquear dinero procedente de distintos países, entre ellos Grecia. Una de esas casas de apuestas habría sido vendida recientemente.

Las apuestas más cuantiosas de los partidos amañados se hacían a través de centros asiáticos, sobre todo chinos. «No se ha logrado hasta ahora llegar a esa parte de la organización, que tiene operadores allí y son los encargados de ejecutar las apuestas», señalan fuentes de la investigación. Destacan que no se juega sobre el resultado del partido, sino sobre todo lo imaginable: tarjetas, córners, saques de banda... La trama contaba con dinero que se jugaba en otros países y con el que se apostaba aquí, en menor cantidad.

Las mismas fuentes subrayan que ni el Valencia, ni el Valladolid ni el Nástic estaban al tanto de la corrupción, pero sí jugadores de algunos de los clubes y otras personas del entorno de los equipos. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevos investigados. Según el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, además de los seis detenidos inicialmente (ya son diez) hay otras quince personas investigadas por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Huesca. Uno de los implicados, que iba a ser arrestado, está en el extranjero.

El 28 de mayo del 2018, Raúl Bravo se aprestaba a cumplir su nueva función: segundo técnico del Aris de Salónica con el entrenador español Paco Herrera al frente del equipo griego. Ese mismo día, la UEFA envió una alerta temprana al departamento de Integridad de la Federación Española que dirige Ana Muñoz. Sportradar, la empresa de monitorización que brinda servicios en directo a los corredores de apuestas y federaciones deportivas, había detectado un flujo anormal de apuestas en el Huesca-Nástic que se disputó 24 horas antes. Un día después, el aviso de la UEFA se convirtió en un informe detallado de 25 folios. Un partido de la segunda división sin relevancia internacional tenía una audiencia superlativa en las casas de apuestas asiáticas. «Muy normal no es», concluía el dossier.

Raúl Bravo estaba a punto de vincularse como técnico a su último club como futbolista, el Aris griego.

El departamento de Integridad de la Federación Española dio traslado del informe de 25 folios al Comité de Competición, que abrió un expediente y nombró un instructor. Éste derivó el asunto a la Fiscalía General del Estado, la cual remitió el documento a la Audiencia Provincial de Huesca.

Justo un año después, ayer, declararon como testigos José María Martín Petón, consejero delegado del Huesca, el director general, Josete Ortas, el exentrenador Leo Franco, y los jugadores Gonzalo Melero, Juanjo Camacho y Álex Gallar. Siguen detenidos el presidente Agustín Lasaosa y el jefe médico Juan Carlos Galindo.

La Federación se ha personado como acusación particular en la operación Oikos, ya que considera que «la limpieza y las conductas ejemplares deben prevalecer siempre en el fútbol español». Al abrir expedientes disciplinarios, el ente federativo se asegura de poder proceder con sanciones deportivas a los implicados, una vez que el juez se manifieste penalmente. Todos los imputados tienen licencia deportiva con la Federación. Y podrían ser inhabilitados por sanciones muy graves para desarrollar su profesión en España. Todo lo contrario que sucedió en la operación Puerto y la trama de dopaje de Eufemiano Fuentes que se saldó sin castigos.

Las fuentes consultadas por ABC insisten en la trayectoria deportiva de Raúl Bravo para entender las conexiones de la operación Oikos. El exjugador del Madrid, internacional con España en la Eurocopa 2004 con Iñaki Saez, habría establecido contacto con algún intermediario que conoció en Grecia para realizar apuestas en las casas de juego asiáticas. De ahí el nombre asignado por la Policía a la operación, Oikos (casa, en griego).

Otro de los implicados en la trama, el defensa riojano Íñigo López, también está conectado a Grecia y a Huesca. Jugó en el Paok, también de Salónica, en la temporada 2014-2015. Y después de pasar por el Celta y por el Córdoba, recaló en el Huesca en el verano de 2018. Raúl Bravo llegó al Veria griego en 2015.

Los cuatro futbolistas que permanecen en dependencias policiales, el exmadridista Raúl Bravo, el malagueño Carlos Aranda, el excapitán del Valladolid Borja Fernández y el defensa del Deportivo Íñigo López, pasarán hoy a disposición judicial.