De Gea detiene un disparo del ucraniano Rotan
De Gea detiene un disparo del ucraniano Rotan - Reuters
Ucrania-España

De Gea, héroe para reabrir el debate

El portero estuvo tremendo con un increíble repertorio de paradas. Cesc fue centenario y falló un penalti

Enrique Yunta
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Como España ya estaba clasificada para la Eurocopa, la noche de Kiev quedaba para asuntos menores y estadísticos. Por fin termina esta eterna fase de clasificación que tanto empalaga y la selección se congratula porque ha hecho las cosas con decencia y porque la victoria ante Ucrania dignifica al grupo, plagado de novatos en el Día de la Fiesta Nacional. Diez de los titulares en el querido Olímpico sumaban 58 internacionalidades incluyendo la cita de ayer, casi la mitad de la brutal cifra de un capitán amargo en el día de su centenario. Cesc fue el líder de España y se llevó un chasco enorme al fallar un penalti que él mismo provocó, un error prolongado ya que lleva cero de cuatro desde los once metros. Fue la mancha de un entretenido fin de fiesta en la que brilló De Gea para reabrir el debate.

Un porterazo

En la portería, en esa «dulce transición» que propone Del Bosque para cuando se apague Íker Casillas, hay relevo de garantías. Anoche fue titular David de Gea y completó un encuentro memorable, parada aquí y parada allá para desesperar a los ansiosos atacantes ucranianos. Una de esas intervenciones fue con el pie y después de un remate a bocajarro, como si fuera balonmano. ¿Es el mejor portero del momento deteniendo balones con los pies? Probablemente, sí. Casillas está advertido.

Mario, estreno torero

Disfrutó como un niño Mario Gaspar, que puede que a muchos no les suene de nada, pero que brilla en el lateral diestro del Villarreal. Es un futbolista interesante, pieza básica en el sorprendente líder de la Liga, y en su bautismo de rojo marcó un gol. Fue de cabeza, a placer después de un centro genial de Thiago, y ni siquiera supo cómo celebrarlo. También juro bandera Etxeita, central del Athletic de Bilbao.

Thiago, como la primera vez

Thiago no jugaba su primer partido con España, pero como si lo fuera. No se vestía con la camiseta de la selección desde el 5 de marzo de 2014, en aquel amistoso contra Italia en el Calderón. La rodilla le llevó por el camino de la amargura y ahora vuelve a ser él, un jugador diferente a todos y con un aire irreverente que ilusiona. Por su desparpajo y su talento, está llamado a liderar el fútbol de este grupo y se junta a las mil maravillas con Isco. Se necesita su frescura.