Gerard Piqué, en el encuentro ante Luxemburgo
Gerard Piqué, en el encuentro ante Luxemburgo - efe
SELECCIÓN ESPAÑOLA

España, ruidos y sombras

La selección, con la clasificación para la Eurocopa ya asegurada, no logra entusiasmar después del chasco de Brasil y convive con frentes abiertos

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La feliz rutina de España no se celebra por las calles porque es algo que se da por supuesto. Son 12 fases finales consecutivas (desde la Eurocopa de 1992, último evento sin el equipo nacional) y las últimas se han conseguido de manera birllante para dar continuidad a ese equipo campeón que lo ganó todo. Sucede que ahora hay un desapego evidente por circunstancias varias, a la espera de que la Euro de Francia despierte otra vez el interés del personal porque lo que realmente gusta es el fútbol de selecciones en verano.

A España, que confirmó su pase el viernes con la goleada ante la débil Luxemburgo en Logroño, le sobra el encuentro de mañana en Kiev contra Ucrania, incómodo como muchos otros y más ahora que no hay nada en juego. De la expedición se caen David Silva (esguince de tobillo) y Morata (fuerte contunsión en el peroné que podría tenerle un mes de baja) y es tiempo de analizar la situación. Después del chasco de Brasil, se ha hecho lo que se tenía que hacer, pero el camino está lleno de sombras y hay mucho ruido, demasiado.

Pitos a Piqué

Dice Del Bosque que siempre hay alguna historia cuando juega la selección, siempre la ha habido. Ahora todo gira alrededor de Gerard Piqué, una figura con cierto imán para la polémica y al que no le importa ir de charco en charco. «Soy así», se defiende, pero la realidad es que resulta incomodísimo que en todos los campos de España se silbe al central azulgrana. Tiene mucho que ver con la rivalidad entre Barça y Madrid, con sus excesos en las celebraciones de la pasada temporada hurgando en la herida blanca y también se mezcla con la política ya que Piqué es una figura activa en estos tiempos de auge secesionista en Cataluña.

En Logroño, fue el tercer capítulo de un culebrón. «Ya me cansa», dice Del Bosque, un mensaje que se repite desde la caseta. «Es muy desagradable», apunta Cazorla. «Más que nada, es que tiene poco sentido», añade Bartra. Piqué puede que sea el menos afectado con todo este jaleo y reivindica su hoja de servicios vestido de rojo. «Llevo desde niño aquí y quiero seguir viniendo. Esta es mi casa, es mi familia». En Alicante, el próximo 13 de noviembre, habrá otro episodio.

El gol de Diego Costa

El seleccionador insiste en que lo de Diego Costa no es un capricho, convencido de que es el delantero que necesita España. Es cierto que Del Bosque tiene una fijación y lo demostró en la lista del Mundial, pues esperó al hispanobrasileño pese a que su estado físico era inadecuado.

Después de ese fiasco, se siguió apostando por el ahora delantero del Chelsea y tardó 514 minutos en marcar su primer gol, un tanto que ni celebró porque antes coleccionó errores de bulto fruto de la ansiedad. Es cierto que es un estilo distinto al que ha tenido España en estos tiempos de toque, toque y más toque, pero el cuerpo técnico ve muchas cualidades en él y se espera, no se sabe cuándo, la explosión del atacante.

En esta última convocatoria no ha entrado en la lista porque estaba sancionado por acumulación de tarjetas y porque no juega en Chelsea ya que se le impuso un castigo de tres partidos por conducta antideportiva, una actitud que no gustó al propio Del Bosque.

Casillas y la transición

Con la salida de Íker Casillas del Real Madrid, todo parece bajo control. Se hizo una bola enorme porque el clan de los «antis» discutía con el de los «pros» y se hablaba del declinar del portero por sus irregulares actuaciones tanto en el Bernabéu como con España. «Hay que preparar una dulce transición en la portería», comentó Del Bosque, que pretende ir dando oportunidades a David de Gea para que asuma, como es natural, la responsabilidad de proteger la cueva de grupo.

Con todo, Casillas es el portero de España y sigue jugando en casi todas las citas oficiales, adorado en todos los estadios más por su glorioso pasado que por el presente. Cuando regresa a Las Rozas, se le ve relajado y con un rostro totalmente distinto, un capitán feliz que vuelve a quererse. Mientras, De Gea se foguea y sigue creciendo ahora que ha vuelto a la titularidad en el Manchester United después de su no fichaje por el Real Madrid. Otro culebrón que salpicó directamente a España porque el día después del cierre del mercado había concentración y, claro, se habló de todo menos de la selección. Ruido.

Menos brillo

Ya ha pasado más de un año de la marcha de Xavi, pero el vacío sigue existiendo. Se comprende desde el instante en el que se acepta que será muy difícil que haya uno como él, pero a España le está costando volver a ser España. Todo se desmoronó en Brasil y se perdieron los automatismos de un equipo que enlazó Eurocopa-Mundial-Eurocopa con un libreto asombroso.

Del Bosque no para de probar con gente nueva y ya han debutado 15 futbolistas en este nuevo ciclo, que serán más porque mañana, en Ucrania, es probable que se estrene Etxeita. El resultado es un fútbol que no convence –no todos los campos a los que ha acudido el equipo se han llenado– en donde falta gol y escasean los centrales, una preocupación a tener en cuenta para cuando no estén Sergio Ramos y Gerard Piqué. Desde Brasil, ocho triunfos oficiales por una derrota y tres tropiezos en amistosos contra rivales de entidad (Francia, Alemania y Holanda).

La continuidad del técnico

Como es habitual, ahora se activa el debate sobre la continuidad de Del Bosque, que ya dejó entrever que se iría en 2016. Sin embargo, queda pendiente una conversación con Ángel María Villar mientras el vestuario solicita que se quede.