Diego Godín debió ser expulsado por evitar un gol con la mano ante el Barcelona
Diego Godín debió ser expulsado por evitar un gol con la mano ante el Barcelona - movistar+

La duda de cuándo se pitan las manos «involuntarias» que vuelve loco al aficionado

Las cuatro jugadas polémicas del Atlético-Barcelona y la dispariedad de criterios de las últimas jornadas provocan preguntas en el espectador y quejas en el Camp Nou

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Año tras año, la misma polémica en torno a las manos voluntarias y las que no lo son, las que se pitan, las que no y las que se deberían pitar pero no se hace. El fútbol no sería fútbol sin esas discusiones de bar, pero una cosa es darle un poco de salsa al espectáculo y otra muy diferente que el aficionado nunca sepa cuándo se pitan las manos.

Es una cuestión que se trata en todas las reuniones previas al inicio de temporada. El comité da una serie de directrices a los colegiados para la campaña y este año, en Santander, la Federación volvió a incidir en ello. Teniendo en cuenta que cuando un jugador toca el balón con la mano nunca –o casi nunca– lo hace queriendo, queda la duda queda de cuándo se debe señalar falta en esas manos «involuntarias».

La norma 12 de las Reglas de Juego de la FIFA es clara en este sentido. «Se señalará tiro libre directo cuando un jugador toque el balón deliberadamente con las manos» y aclara las dos consignas a tener en cuenta para que se considere acción «voluntaria»: el movimiento de la mano hacia el balón (no del balón hacia la mano) y la distancia entre el adversario y la mano (disparo que llega de forma inesperada).

El Comité Técnico de Árbitros hizo hincapié este verano en que no se deberá considerar infracción cuando un jugador toca el balón de forma accidental procede de un rebote, ni cuando el brazo se encuentre apoyado en el suelo. Eso, siempre y cuando el árbitro no interprete que haya intencionalidad en la jugada.

Esto se suma a lo ya establecido la temporada pasada sobre la posición del brazo, cuando se acordó que se señalará tiro libre directo si un jugador toca el balón con la mano teniendo el brazo en una posición antinatural –abierto, formando con el cuerpo un ángulo de más de 45 grados–, como, por ejemplo, en cruz o por encima de la cabeza. También será falta cuando se intente proteger la cara o cualquier parte del cuerpo, ya que, en ese caso, sería la mano la que va al balón y no el balón a la mano.

¿Cuándo se saca tarjeta?

El tema de las tarjetas también genera polémica. La temporada pasada se cambió la norma para que se mostrasen menos amonestaciones por este tipo de faltas y se acordó que sería sancionado con amarilla cuando un jugador corta un pase claro a un adversario. Por tanto, no se amonesta en un centro al área o un pase a un lugar en el que varios jugadores puedan luchar por la pelota. También será amarilla en el caso de intentar marcar un gol con la mano o se sirva de ella para hacerlo (por ejemplo, controlar el balón en el área).

El caso de la expulsión por mano es clara y no ha cambiado en ningún momento. Solo será roja cuando un jugador evite una ocasión manifiesta de gol, considerándose como tal un disparo que se dirija a portería y que sea interceptado entre el punto de penalti y la meta. Más allá de los 11 metros, se mostrará tarjeta amarilla.

Casos prácticos

El gran problema es que el árbitro debe juzgar en una milésima de segundo si existe voluntariedad o no en la jugada, en función a todas las consignas expuestas. Y, como en el caso del Atlético-Barcelona del sábado, se equivocan.

En esta jugada, Giménez corta un pase al corazón del área con el brazo, mientras se cae. Aunque no tiene intención de tocar el balón con la mano, su articulación –extendida– ocupa un lugar no habitual. Se puede argumentar que el jugador no se puede cortar el brazo a la hora de lanzarse a por la pelota, pero no llega a tenerlo apoyado en el césped, por lo que Mateu Lahoz debió señalar penalti, sin amonestar al jugador.

La polémica con Mascherano es muy parecida, pero mucho más clara. El brazo extendido –en un ángulo de casi 90 grados– del argentino corta el pase de Fernando Torres dentro del área y debió ser penalti.

Al contrario que en la primera acción de Giménez, esta vez el uruguayo corta un pase con la mano pero teniendo apoyado su brazo por completo en el césped. No da tampoco muestras claras de querer tocar el balón, por lo que Mateu hizo bien al dejar continuar la jugada.

La jugada de Godín es muy parecida a la de Mascherano, aunque el uruguayo no tiene los brazos tan abiertos como el argentino. El central rojiblanco evita claramente el gol de Neymar, cuando el balón ya había superado superado el cuerpo del jugador, que debió ser expulsado.