Selección Española

El apagón de Iniesta

El héroe de España ha perdido protagonismo en el Barça y la selección anhela su liderazgo

Enrique Yunta
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España, en esta necesidad imperiosa de darle brillo a la estrella, reclama a su héroe. Andrés Iniesta, el hombre del pueblo, encargado de que el 11 de julio de 2010 se recuerde para siempre como el día más feliz del fútbol español, asume ahora el liderazgo de la selección, un capitán silencioso que vive una etapa menos lúcida. Acostumbrado a regalar filigranas imposibles, ahora juega otro papel tanto en su club como con el equipo nacional. Se necesita su magia para volver a entusiasmar.

Curiosamente, a Iniesta siempre se le recordará por algo en lo que no es especialista. Aunque es fundamental en las jugadas de ataque, el manchego no ha destacado jamás en su faceta como goleador. Muchos técnicos le han reclamado más atrevimiento en los metros finales, pero Iniesta es como es, un asistente de otra dimensión que juega y, sobre todo, hace jugar. En este fútbol de hoy, tan entregado a la estadística, destaca un dato revelador: el azulgrana lleva cero goles y cero asistencias en la presente Liga (tres tantos en Copa) y no marca en la competición desde hace justo año, el 23 de marzo de 2014. Fue en el 3-4 del Barça en el Bernabéu.

«Nunca he unido mi juego a la estadística», se defiende el centrocampista, que estos días actúa como veterano en Las Rozas. Después del descalabro de Brasil. La Federación de Fútbol tuvo reuniones con varios futbolistas de los veteranos para que se convirtieran en la columna vertebral de la selección. Uno de ellos era Iniesta, que debía dar un paso al frente junto a Sergio Ramos y Cesc para ocupar el vacío de poder que dejaban Xavi Hernández, Xabi Alonso o David Villa.

Nadie se atreve a discutir a Iniesta en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas porque tampoco encuentran motivo para ello. Lleva nueve años defendiendo a la selección desde su debut en Albacete aquel 27 de mayo de 2006 y forma parte del selecto club de los 100, pues acumula ya 102 tardes de rojo. Su centenario fue en el cierre del Mundial contra Australia, momento de triste recuerdo que se resume con el abrazo a Del Bosque en el estadio de Curitiba.

Desde entonces, Iniesta, que ha tenido un momento personal delicado porque su mujer perdió el segundo hijo que esperaba la pareja, únicamente ha jugado dos partidos con España. Se ha perdido varios compromisos por problemas físicos y trabaja a diario para recuperar su mejor tono, feliz con España porque aquí sí se siente protagonista. Lo fue todo en el Barça de posesión infinita y ahora su rol en el Camp Nou es secundario, apagado porque vive de la pelota y del buen uso de ella. Y este Barça, con Luis Enrique al frente, no le da tanta bola. «No creo que se haya terminado el mejor Iniesta», sentenció en la Cope. «Aunque ahora corro más, sigo siendo el mismo.

«Da gusto verle»

«El problema que tiene es que es tan bueno que cuando no destaca tanto parece que está mal, pero yo le veo a un nivel tremendo», sentencia Marc Bartra, compañero suyo en los dos equipos. «Tranquilos, que queda Andrés para rato», añade. Habla con conocimiento de causa, pero hay otros que le descubren en primera persona. «Por lo que vi ayer, está increíble. Es un jugadorazo», comparte el sevillista Vitolo. «Está muy bien y es fundamental para este equipo. La verdad es que da gusto verle», incide Juanmi, delantero del Málaga que se estrena en Las Rozas. De siempre, Iniesta es el que más sorprende a los nuevos.

Con todo, sigue siendo el preferido de los aficionados que persiguen a la selección, aclamado por los niños porque siempre soñaran con la hazaña de marcar el gol de sus vidas. Lo hizo Iniesta en Johannesburgo y desde entonces sólo ha hecho cuatro goles más con España. Pero él no es estadística, es otra cosa. Y España necesita que vuelva a ser el mejor.