El Unionistas de Salamanca
El Unionistas de Salamanca - David Arranz
Fútbol

Clubes por iniciativa popular

El adiós a un histórico o el desacuerdo con la directiva han llevado a aficionados de todo el mundo a fundar equipos que tienen en el apoyo de los socios su principal fortaleza

Actualizado:

Fueron unos trabajadores ingleses de Minas de Riotinto, en Huelva, los que introdujeron el fútbol en España allá por 1870. Una semilla que cuajó en todo el país, donde poco a poco fueron creándose clubes que nacían anónimos y a los que se unió un goteo incesante de aficionados. Ahora, la crisis económica ha llevado a los aficionados a emprender el camino contrario. Crear ellos mismos los equipos como respuesta a la desaparición del club de sus amores o por desavenencias con la directiva de turno. Clubes que nacen desde el principio con un respaldo popular muy importante, lejos del anonimato habitual que la historia ha dotado al origen de los equipos, y en cuya gestión democrática se cimientan los sueños de los éxitos del futuro.

Es el mundo al revés. En lugar de que los triunfos acerquen a los aficionados, esta nueva corriente lleva implícito de antemano el amor a unos colores, y por eso el número de seguidores es muy importante desde el primer momento. El germen de estos clubes de nuevo cuño, que en España están ya repartidos por toda la península, tiene dos vertientes bien diferenciadas. Por un lado, están los que nacen por desavenencias con la actual directiva del equipo del que son seguidores. Un sentimiento de amor-odio que lleva a los aficionados en cuestión a romper y crear un nuevo club que se asemeja lo más posible a su antecesor. El gran exponente de este modelo es el Xerez Deportivo, que actualmente cuenta con una masa social de más de 4.000 socios, a pesar de tener poco más de un año de vida. Un aliento que multiplica por cuatro el del Xerez Club Deportivo (fundado en 1947) al que ahora se oponen y con el que llevan vidas paralelas.

El Atlético Club de Socios es el «decano» en este tipo de clubes en España. Nació en 2007, porque «sentían que el club de sus amores -el Atlético de Madrid- se alejaba de ellos», y siete años después mantienen una estructura con equipos de fútbol y rugby en diferentes categorías y en sus vertientes masculinas y femeninas. Sus decisiones, como ocurre en el resto de conjuntos «populares», se toman con el modelo de «un socio, un voto».

Gestión democrática

Ocurre así en Unionistas de Salamanca, el más reciente y el segundo que más apoyo tiene con más de 2.000 socios. Este club representa a la otra vertiente, la de conjuntos que nacen huérfanos por la desaparición del equipo histórico al que animaban sus seguidores. Un homenaje a la extinta Unión Deportiva Salamanca, pero sin querer suplantarla. En ese sentido, son únicos.

En sus estatutos aparece explícitamente que su camiseta no puede ser en ningún caso igual que la que lucía la UDS, para evitar futuras confusiones, y en caso de cambio de nombre, la palabra Salamanca no podrá utilizarse nunca para referirse al equipo. Señas de identidad propias con las que pretenden cautivar el corazón de la mayoría de aficionados de la provincia.

El año 2005 marca el inicio de este tipo de «aventuras» con los aficionados al mando. Es entonces cuando Malcolm Glazer compra el Manchester United y provoca el rechazo de una gran parte de los seguidores del club, que se organizan para crear el F. C. United, cuyos socios son conocidos en Inglaterra como «Red Rebels», responsables originales de esta corriente de fútbol popular que amenaza con hacerse un hueco en el panorama deportivo en un futuro no muy lejano.