Jorge Gotor y Alberto Martínez, a su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas
Jorge Gotor y Alberto Martínez, a su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas - efe
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La AFE, al rescate en Irak

La asociación de futbolistas salva a dos españoles que no podían salir del país porque su club retenía sus pasaportes

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Hay países en los que el fútbol es secundario, donde los toques de balón y los pitidos del árbitro casi no suenan por culpa del estruendo de las bombas. Lugares donde el deporte se entiende como una vía de escape más que como un espectáculo. Pero también sitios llamativos para los futbolistas, que viven una experiencia lejos de sus fronteras, aunque a veces se pueda volver en su contra.

Es el caso de Jorge Gotor, que se marchó a jugar al Erbil Sport Club de la primera división iraquí la temporada pasada. Allí disfrutó tanto del fútbol que renovó por una temporada más en junio. El club estaba contento con él y el jugador quería seguir allí, hasta que la situación cambió en las últimas semanas, cuando comenzaron los bombardeos contra los yihadistas en la zona del Kurdistán y empezó a sentir miedo.

«No quería regresar a España, sino alejarme del peligro»«Había muchos más controles militares y nos asustamos mucho», indica el futbolista a ABC, tras su regreso a España. Confiesa que sintió «pánico», sobre todo cuando anunciaron en las noticias que iban a bombardear las afueras de Erbil. «Fue la gota que colmó el vaso». Intentó hablar con la directiva para que le dejaran salir del país. «No quería regresar a España, sino alejarme del peligro», comenta, algo resentido con la actitud del club, que se negó a devolverle su pasaporte, alegando que no había «ningún tipo de peligro». Lo mismo que le dijeron a Alberto Martínez, preparador físico del equipo, así que los dos decidieron ponerse en contacto con la embajada de España en Irak y con la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). «A ellos les preocupaba más que jugáramos la Copa, pero nosotros queríamos salir de allí».

Fueron varios días de negociaciones, de «muchos nervios», aunque Gotor no llegó a «temer» por su vida. Momentos tensos al ver que las compañías aéreas suspendían sus vuelos a Erbil y saber que se tendría que quedar en Irak. Pero al final hubo acuerdo y el club entró en razón. La directiva del Erbil Sport Club cedió a las peticiones de embajada y asociación, que se hizo cargo de los pasajes de Gotor y Martínez hacia Estambul. No se lo creyeron del todo hasta que vieron que junto a ellos viajaban varias personas del consulado español. Una vez en Turquía, se dieron cuenta de que el problema había terminado y tomaron otro avión para regresar a España, donde pudieron contar la verdadera historia a sus familias. «Hablaba con mis padres por internet, pero les decía que todo iba bien para que no se preocuparan», recuerda Gotor desde su casa en Zaragoza, donde llegó el pasado viernes tras hacer escala en Madrid.

Un problema sin fin

Aún queda mucho papeleo pendiente. Ninguno de los dos españoles pudo rescindir sus contratos con el club y todavía están vinculados a él hasta enero de 2015. «Ahora no puedo jugar en ningún otro sitio», explica Gotor, aunque reconoce que lo único que le preocupa ahora es «estar tranquilo» y olvidarse «de todo».

La AFE ha puesto a disposición del jugador su servicio jurídico para que la pesadilla termine cuanto antes, aunque es posible que tenga que acabar pidiendo la mediación de la FIFA. Mientras, la asociación española sigue trabajando para ayudar a otros futbolistas que continúan en Irak. Gotor compartía equipo con Iván Carril, que regresará a España este fin de semana. No pudo volver en la primera expedición por un problema con los papeles, pero le ha servido para rescindir su contrato con el club.