Dos años de «Cholismo» triunfal
Diego Simeone, entrenador del Atlético - AFP
ATLÉTICO DE MADRID

Dos años de «Cholismo» triunfal

Simeone llegó a un Atlético deprimido el 23 de diciembre de 2011. Títulos, récords y mucho amor propio jalonan la carrera como entrenador de este gurú del «partido a partido»

MIGUEL ÁNGEL BARROSO
Actualizado:

Cuando Diego Pablo Simeone recibió la llamada de los mandatarios del Atlético de Madrid el club estaba sumido en una de sus proverbiales depresiones. En una gélida noche a orillas del Manzanares el equipo entrenado por Gregorio Manzano había sido eliminado en dieciseisavos de final de la Copa del Rey por el Albacete, habitante de la Segunda B. Encajó un gol a los 20 segundos de juego y no pudo remontarlo. Manzano dispuso sobre el campo una alineación que incluía a Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis, Gabi, Koke, Adrián, Diego, Falcao... jugadores que, sin duda, le sonarán al aficionado rojiblanco, al que ahora le parece mentira que pudieran descarrilar de aquella forma. «Estoy jodido, hemos tocado fondo», declaró Manzano en su última rueda de prensa. El 23 de diciembre de 2011, hace hoy dos años, se hizo oficial el fichaje de Simeone por el Atlético, donde había triunfado como jugador logrando el doblete en la temporada 1995-96.

Carácter competitivo

Nacido en Buenos Aires hace 43 años, el Cholo entrenador alentó su fama de irreductible desde el mismo día en que debutó en un banquillo, en su querido Racing de Avellaneda, en 2006, justo después de colgar las botas como futbolista. Lo hizo a través de discursos encendidos, de gritos desde la banda, de vídeos motivadores. Lo primero que procuró al llegar al Atlético fue convencer a sus jefes, a sus empleados —esos futbolistas que penaban en el césped silbados por la grada— y a la parroquia de que había que enterrar de una vez por todas la leyenda del «Pupas», que eso quedaba muy bien para uno de los anuncios de la agencia Sra. Rushmore, pero que en el campo había que competir. «Vengo a un club grande», dijo nada más aterrizar, y en su caso no sonó a tópico.

El libreto

La concentración defensiva, el contragolpe —que forma parte de la genética del Atlético—, la capacidad de mantener en tensión y de hacer sentir importante a toda la plantilla, las jugadas de estrategia —que enlazan con la fórmula de Radomir Antic que Simeone conoce tan bien— y el «efecto Diego Costa» han contribuido a revertir la suerte de este equipo excesivo para lo bueno y para lo malo.

Renovación de la plantilla

El Atlético es un especialista en sobrevivir a la salida de sus estrellas (Torres, Agüero, Falcao...), pero una de las obsesiones de Simeone ha sido «amarrar» a casi toda la plantilla para garantizarse un proyecto de futuro. La semana pasada se hizo pública la renovación de Adrián hasta 2018, que se une a las de Gabi, Mario, Filipe, Miranda, Tiago, Diego Costa, Juanfran, Arda, Koke, Óliver, Manquillo y Godín. La de Raúl García, que tiene contrato hasta 2015, está negociándose, pero todo apunta a que se resolverá en las próximas semanas.

Cosecha de títulos

En su primera temporada en el banquillo rojiblanco, Simeone consigue la Europa League en la final disputada en Bucarest ante el Athletic de Bilbao (3-0). El 31 de agosto de 2012, el Atlético arrolla al Chelsea en la Supercopa de Europa (1-4), con triplete de Falcao. El pasado curso vence en el Bernabéu al Real Madrid (1-2) en la final de la Copa del Rey, acabando con una racha de catorce años sin poder derrotar al eterno rival.

Un equipo de récords

El Atlético atesora 46 puntos en una primera vuelta a la que le faltan aún dos partidos, su mejor cosecha de siempre. En la temporada pasada obtuvo 44 puntos en toda la primera ronda. Encabeza el ránking UEFA y ha ganado todos los partidos disputados en el Calderón esta temporada, con la excepción del empate que cedió al Barcelona en la Supercopa (13 de 14). Simeone es el ídolo de su afición y en el Calderón abundan las camisetas rojiblancas con el 14 a la espalda (el número que tuvo como jugador). Ordena y manda en el campo... y en la grada, reclamando aplausos y ánimos para sus futbolistas.