Guinea Ecuatorial, un viaje incómodo para los jugadores
La selección española, durante el entrenamiento de ayer en Las Rozas - ÓSCAR DEL POZO
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Guinea Ecuatorial, un viaje incómodo para los jugadores

Los internacionales españoles miran con recelo el amistoso del sábado en el país africano

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Los futbolistas de la selección se encuentran en una tesitura difícil. Juegan el sábado en Guinea Ecuatorial y diversos partidos políticos españoles han manifestado su rechazo al viaje de la campeona del mundo para disputar un partido en un país «corrupto», controlado desde hace treinta y cuatro años por Teodoro Obiang. Izquierda Unida, UPyD, el PNV y ERC han hablado en el Parlamento de «apoyo» a la dictadura de Obiang. Y la Asociación Pro Derechos Humanos de España ha enviado una carta de protesta a Ángel Villar. La Federación Española se topa con el eterno debate de la neutralidad política o la imposibilidad de ser neutral en el mundo del fútbol y del deporte en general.

Guinea Ecuatorial no era el destino inicial deseado por la Federación. España quería aprovechar las dos semanas de parón liguero para disputar dos encuentros de preparación con vistas al Mundial de Brasil. Del Bosque desea observar el estado de forma de jugadores como Xabi. El viaje original previsto indicaba Angola y Sudáfrica como rivales. Después del «no» a Angola, la RFEF quiso disputar ese primer encuentro en Gabón. Tampoco fructificaron los contactos.

Era la tercera elección

Surgió Guinea Ecuatorial como última opción. Y se aprobó este partido para el sábado 16 de noviembre a las diez de la noche. La oposición guineana ha sido muy dura con esta visita. Habla de refrendo al régimen de Teodoro Obiang.

Será la primera vez que una selección española de fútbol juega en Guinea Ecuatorial y la primera vez que una campeona del mundo visita este país. La Federación argumenta que la selección no cobrará por este partido y subraya que el motivo es respaldar el fútbol en este modesto país, cuya selección es dirigida por un entrenador español, Goicoechea.

Inmersos en medio de esta batalla, los jugadores no pueden hacer mucho. Hay que hablar claro: no desearían tener que saludar a Obiang antes o después del partido, o en una recepción oficial previa, porque saben que esa foto se utilizará políticamente y ellos serán los únicos perjudicados. Tienen noticias, además, de que el régimen del país está aprovechando la llegada de los mejores futbolistas del mundo para dar a entender que son un país aceptado internacionalmente. No gusta esta deriva en el grupo. Nunca se han encontrado en una situación de este calibre.

Los futbolistas son disciplinados y juegan donde la Federación Española les diga, pero la plantilla tiene clara su postura. Si ellos pudieran decidir, no jugarían en Guinea Ecuatorial y si lo harían en Sudáfrica. Desean cumplir la palabra dada por la selección española de volver al país donde conquistaron la primera Copa del Mundo para España y donde fueron tratados con tanto cariño.

«No son viajes agradables»

Los jugadores están contentos por regresar al estadio donde ganaron el Mundial. Allí jugarán el martes, a las ocho de la tarde, y recordarán la noche deportiva más importante de su vida.

Sergio Ramos, uno de los capitanes, era elocuente ante este trayecto por Guinea Ecuatorial y Sudáfrica: «Está claro que son viajes que no son agradables para nadie, de muchas horas, pero siempre que te reúnes con tus compañeros y empiezas a probar cosas para un campeonato tan importante como el Mundial todo eso siempre es positivo. Todo el mundo está con ilusión y para el jugador lo más importante es defender los colores de tu país a nivel mundial».