Dos destellos salvan a una España discreta en Finlandia
Jordi Alba, Villa y Pedro celebran el primer gol de España - EFE
brasil 2014 | fase de clasificación

Dos destellos salvan a una España discreta en Finlandia

Los goles de Jordi Alba y Negredo, en jugadas primorosas, dieron relieve a una selección con poco ritmo y físico (0-2)

josé manuel cuéllar
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Es justo reconocerlo. Los partidos de España empiezan a ser una pereza y casi un fastidio. Evidentemente, no por ella sino por el miedo que le tienen los rivales, que más que miedo es pavor. Un encuentro sí y otro también los partidos que juega la campeona se convierten en partidos de balonmano: ataque de todos contra la defensa de todos. Para botón la muestra de Sergio Ramos y Albiol, que jugaron todo el tiempo en tres cuartos de campo del terreno finés mientras que Mario Suárez hacía de guardaespaldas unos metros detrás de los centrales. [Narración y estadísticas del partido]

Ya antes del partido, los periódicos nórdicos sacaban en las redes sociales sus portadas, una de las cuales era un dibujo con los españoles en formación de 4-3-3 ante los rivales, dibujados con un autobús en el que Maenpaa era el conductor y los otros ocho estaban en línea metidos en vehículo. Un poquito delante, solo un poquito, Pukki.

Pues así fue el partido, ni más ni menos. Un 1-8-1 de los locales y a ver si pillaban alguna contra. Hay que decir que fue muy difícil porque lo poco bueno que tenían que hacer los fineses: contra con una transición rápida y ordenada entre defensa y ataque, lo hicieron a la perfección y más de una ocasión le pusieron los bigotes de punta al bueno de Del Bosque.

Jugada magistral

España, ya se sabe, tocaba y tocaba en busca de huecos que no había. La única opción era la banda izquierda donde Jordi Alba era un continuo martillo pilón atacando sin pausa, con un ritmo enloquecedor. En el otro lado, Koke apoyaba más al medio campo y no entraba tanto como un estilete por el costado, lo que habría abierto el campo y hecho más daño. No había huecos, ni uno. Todo cerrado a cal y canto. Y con peligro atrás porque tanto ataque español acaba por desorganizar la defensa. Dos veces entraron por el lado de Koke y dos veces crearon peligro.

Pero hete aquí que apareció el de siempre: el Santo Casillas. En la segunda sacó con los pies un balón a dos metros del delantero. Una jugada providencial de esas que desnudan a sus detractores y les deja en vergüenza. De ahí al gol solo hubo un suspiro. Un centro preciso, letal, de Cesc Fábregas pilló a Jordi Alba entrando como una bala por el carril del diez. Hizo algo dificilísimo, realmente complicado: a toda velocidad, controló en carrera con su zurda, cambió de pie y la colocó abajo con su pierna mala, la derecha. Gol. Un golazo. Tremendo lo del lateral español, probablemente el mejor lateral zurdo que ahí ahora mismo en Europa.

Nada cambió. Quizás un metro o dos más arriba de los fineses, pero fue un cambio imperceptible. España siguió con su dominio, pero sin encontrar apenas huecos. Uno de Villa, que se coló hasta la cocina para disparar demasiado cruzado y punto. Ellos, ni eso. España, como casi siempre en esta clase de encuentros, necesitaba un ala derecha para desbordar (Navas) y un ariete para rematar el choque (Negredo). Pero, más que eso, lo que se necesitaba era incrementar el ritmo, la velocidad de balón en la circulación y más entrada por banda, algo que se había hecho de forma algo deficiente en la primera mitad. Además, la sensación de peligro en los ataques locales fueron constantes en todo momento. Poca gente atrás y muy tiernos en la zaga. Nadie robaba y menos tapaban.

España, era una evidencia, no estaba bien. Demasiados jugadores en precario estado físico, con escasa presión y mucha descolocación, sobre todo atrás. Finlandia fue creciendo más y más ante la falta de movilidad de los campeones, a expensas estos de alguna genialidad que se le ocurriera a los de siempre. Había salido Navas y aquello dio algo más de mordiente al ataque, pero el resto del equipo se desmoronaba por momentos, con poca vitalidad, todos cansinos y jugando a cámara lenta, con escaso dinamismo. Olía a peligro, a mucho peligro.

Ese desgaste físico tuvo una arista beneficiosa: los de Del Bosque, ahogados, se metieron un poco atrás y ahí Finlandia, sin huecos se atascó porque no tiene más que físico, pero talento poco. Y otra derivación más: una contra de Xavi encontró a Navas y el pase de este encontró a Negredo para matar el partido. España está a medio paso de Brasil.