Morata abre otra puerta a España
Álvaro Morata corre para celebrar su gol ante Alemania - REUTERS
EUROPEO SUB-21

Morata abre otra puerta a España

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Mucho talento en España. Mucho respeto en Alemania, como todos los que se enfrentan a los campeones, sean grandes o pequeños. Los germanos, que acabaron perdiendo (1-0), tienen un equipazo, gente de enjundia, excelentes peloteros, con físico, técnica y disciplina, pero se les veía timoratos, asustadizos en cuanto Isco, Thiago o Koke asomaban la cabeza.

Es la fama, que cobra víctimas. Ante la renuncia a la iniciativa, España se sintió como en casa, con la posesión y Thiago e Illaramendi dueños del prado, que era todo para ellos. Fue a partir de esa posición donde España se atascó algo. Conectaron los dos medio centro con Isco, pero a este, célebre ya el medio punta del Málaga, le rodeaban las murallas alemanas, sabedoras de que por ahí se destilaba todo el peligro.

Lo consiguieron solo a medias porque Isco, o se iba de los marcajes y de las patadas, o tocaba de primera a las alas y originaba una ocasión. Si alguien llegó a puerta, si alguien mereció el gol y si alguien lo rozó, ese fue el equipo de Lopetegui. Rodrigo tiró al palo, estuvo a punto de llegar a dos balones metidos desde la esquina y Koke no paró de probar suerte desde la lejanía.

Las sensaciones eran rojas mientras que Alemania se reducía a las jugadas a balón parado y a lanzamientos de esos de por si acaso. Poca cosa para el seguro De Gea. Lo cierto es que los españoles pasaron pocos apuros pues los talentos alemanes como Rode, Rudy o Clemens se afanaban más en que no jugaran los españoles que en jugar ellos. En ese tirar hacia atrás y no hacia delante, Alemania se empequeñeció y España se agrandó, aunque con nulo bagaje en el marcador.

Si Isco ya había dado un recital en la primera mitad, acrecentó su dominio en la segunda. Su conexión con todas las líneas fue mayor y España apretó mucho más mientras que Alemania ya apenas aparecía en líneas de vanguardia.

Claras ocasiones de España

Leno ya tuvo que sacar tres ocasiones seguidas de España y los de Lopetegui se acercaban al gol de forma irremediable, aunque cada vez arriesgaban más. Estaba el partido en el área de Alemania, pero no se acertaba con la diana, se erraba en los últimos metros y el tiempo se acababa. Así pues Lopetegui hizo lo que tenía que hacer: el remedio infalible que se llama Morata.

El madridista ya arregló el entuerto ante Rusia y lo volvió a hacer frente a Alemania, y de forma brillante. Agarró un balón en el costado zurdo, se fue de Rudiger en velocidad y su tiro al primer palo clasificó a España.