«Por apenas 70 euros te pueden romper el bazo»
José Luis Prados, en un derbi de categorías inferiores entre Atlético y Real Madrid - abc

«Por apenas 70 euros te pueden romper el bazo»

José Luis Prados, colegiado e hijo de Prados García, habla para ABC sobre el riesgo de ser árbitro

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El pasado fin de semana conocimos la brutal agresión que sufrió un joven colegiado de 17 años, Héctor Giner, durante un partido de Segunda Regional en la Comunidad Valencia entre Los Silos y Mislata UF «B». La espeluznante paliza fue propinada por un jugador visitante (de profesión policía nacional, para más inri) que tras ver un roja reaccionó de forma violenta ante su expulsión e infringió al imberbe árbitro un puñetazo en la cara y varias patadas una vez que éste cayó al suelo por el primer golpe. Como consecuencia, Héctor Giner sufrió la rotura del bazo, un derrame en el abdomen y fractura de una costilla. Un lamentable episodio que, por desgracia, es más habitual de lo que imaginamos en los campos de tierra españoles cada fin de semana

«El incidente del pasado fin de semana en Valencia sucede más de lo que pensamos en el fútbol modesto. Lo que ocurre es que no salen a la luz. Salen las muy graves como la de este chaval de 17 años que le tienen que extirpar el bazo. O el incidente en Holanda del pasado mes de diciembre donde un asistente murió porque tres adolescentes le dieron una paliza. O la que la tunda que le dieron cincuenta aficionados locales a un colegiado de regional en Marchena (Sevilla) a principios de febrero… Son tres casos en los últimos dos meses que hace que la gente se alarme, pero lamentablemente esto ocurre bastante a menudo. Por ejemplo, tras la agresión en Marchena de hace varias semanas, se supo que esta temporada van ya ocho agresiones a árbitros en el fútbol regional sevillano y que la pasada temporada fueron casi treinta». Así de tajante se muestra José Luis Prados, hijo del mítico exárbitro de Primera de la década los noventa Prados García, que pito en categorías regionales de Andalucía y Madrid entre los 14 y 26 años y actualmente es periodista y árbitro de la Liga Oficial BBVA de Medios.

Complicado de resolver

Prados, además, añade que no tiene fácil solución el peligro que corren los jóvenes colegiados que empiezan a pitar y que se juegan el pellejo cada domingo en pueblos de toda España: «Un partido de regional no difiera mucho de la élite es sus prolegómenos. El colegiado llega hora y media antes, supervisa las instalaciones, prepara la ficha y calienta. Pero en cuanto a seguridad cambia mucho el asunto. Te dicen que si no hay fuerzas del orden público no arbitres pero la realidad es que eso no se puede cumplir. Por ejemplo, en Madrid, cada fin de semana hay unos 1.400 partidos y es imposible que la Policía pueda estar presente en todos los polideportivos o campos de fútbol. Sólo a partir de Tercera División hay, al menos, una patrulla local, nacional o guardia civil en el campo. Pero en partidos de juveniles o regionales, salvo que se espere que vaya a ser caliente, no suele haber fuerzas del orden público».

«Muchos padres que se pasan todo el partido gritando e insultando a los árbitros»

Además, para mayor disgusto, la «soldada» de los árbitros de categorías regionales no da para vivir. Simplemente es un complemento: «Para que te hagas una idea, un árbitro de segunda regional en Madrid, la categoría donde pitó el colegiado agredido en Valencia, cobra 55 euros por el partido más 21 por trasladarse al lugar del encuentro. Algo más de 70 euros por el que te pueden romper un bazo, abrirte la cabeza o, incluso, hasta quedarte en un campo de fútbol», añade Prados en su conversación con ABC.es

Para este colegiado jiennense afincado en Madrid, lo ideal sería educar a los futbolistas desde pequeños en el respeto hacia los árbitros, pero el problema viene, muchas veces, de los progenitores: «El problema es que los jóvenes jugadores están muy influenciados por muchos padres que se pasan todo el partido gritando e insultando a los árbitros. Y si los hijos ven ese ejemplo en su padre acaban haciendo lo mismo. No se paran a pensar que, por ejemplo, el árbitro de Valencia agredido, que sólo tiene 17 años, está en periodo de formación. No se le puede exigir que acierte en todo. Hay que inculcar a aficionados y futbolistas que el árbitro no es el enemigo. Acierta y se equivoca, claro. Igual les sucede a los jugadores y no se les agrede por ello».

Una buena reflexión que debería llevarse a la práctica mucho más menudo, sin duda. De hecho, desde hace varias semanas circula por twitter el hashtag #RespetoAlosÁrbitros que está siendo muy popular y que está ayudando a conocer las ‘miserias’ que padecen muchos árbitros que pitan en categorías regionales con la idea de mejorar las condiciones de un colectivo en el que no es oro todo lo que reluce como vemos habitualmente en el fútbol de élite