Gran Premio de Italia

El show de Hamilton en Monza

Curso del británico en la casa de Ferrari, con doble adelantamiento a Vettel y Raikkonen. Alonso abandonó

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Cuando se habla de la Fórmula 1 como un serial de coches, de válvulas en acción, de competiciones de ingenieros aeronáuticos, se corre el riesgo de olvidar que existen talentos que marcan la diferencia. Se puede caer en el error de obviar a Lewis Hamilton. El inglés protagonizó un show en Monza, la cuna de Ferrari. Recital sin precedentes del inglés, quien se impuso a todo: a la mayor velocidad de Ferrari, a Vettel y a Raikkonen, a quienes adelantó en pista con mano de hierro, y al público, que no tuvo más remedio que aceptar la realidad. Hamilton es mejor.

Enorme tarde del inglés, capaz de recordar a los más grandes del automovilismo por su pericia al volante. Cuando más estrecho es el callejón sin salida, cuando más riesgo existe, más grande se hace la figura de Hamilton.

No tuvo miedo al lanzar el coche en la segunda chicane, primera vuelta del GP, frente a Vettel y su pomposo afán de superioridad. Se lo comió y lo relegó a la última posición, ya que el alemán trató de evitar lo inevitable y dañó su alerón delantero.

Y tampoco le tembló el pulso a Hamilton en el tramo final, con Raikkonen líder y sus neumáticos en decadencia. Mostró paciencia en ese tramo y, cuando metió el cuchillo, se merendó al finlandés delante de un público incrédulo, que rezaba por Ferrari. Otra pasada por fuera, sin compasión ni contemplaciones, que lo llevó a la victoria y a una posición sólida al frente del Mundial.

No es el tipo de despedida con el que se sueña. Desde que anunció que deja la Fórmula 1, Fernando Alonso trata de restablecer en su disco duro todos los recuerdos hermosos de una trayectoria longeva, pero el destino se empeña en deslucir ese adiós. Es algo triste y melancólica la sucesión de malas noticias que le llegan al ovetense en este final de verano. Se estrelló de forma pavorosa en Bélgica y se retiró este domingo en Italia. Lo hizo cuando peleaba en tierra, tan lejos de los lugares que su talento merece. Abandonó en Monza por un problema técnico en el McLaren y, trepidante la carrera por el duelo entre Hamilton y Raikkonen, apenas unos segundos le dedicó la señal de televisión. Ciao, Fernando, y a otra cosa, le dijo cruel la Fórmula 1.