Fórmula 1 | GP de Estados UnidosRaikkonen retrasa el alirón de Hamilton

Cinco años después, victoria del finlandés, que compensó el error de Vettel. Al inglés le basta con ser séptimo en México para ser campeón

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Descompuesto en un final de curso inquietante, Ferrari se rehizo en el callejón sin salida. Lo tenía todo perdido en Austin, en uno de los circuitos más excitantes del calendario, y evitó el alirón de Lewis Hamilton, que ya se frotaba las manos con su quinto título mundial. Ferrari restañó de alguna manera su historia con una ronda de ardor guerrero tan fiel a sus ancestros. No lo hizo con Vettel, autor de otro error en la primera vuelta que casi le cuesta la animadversión eterna de los tifosi, sino con Kimi Raikkonen. El finlandés volvió a ganar 113 carreras después, invisible en la cúspide desde marzo de 2013, en Australia. Un magnífico regalo de despedida de la escudería italiana, que lo ha licenciado por veterano y lo ha sustituido por Leclerq. Hamilton, tercero en Estados Unidos, será campeón el próximo domingo en México en una operación que parece un trámite. Con acabar séptimo le vale.

Emocionante episodio en el trazado de Austin, tan diferente a todos, tan singular con su puerto al final de la recta de meta y sus curvas enlazadas que habilitan la opción de los adelantamientos. Hubo de todo. Una magnífica salida de Raikkonen, que trituró a Hamilton en la ascensión y le obligó a cambiar de registro en su plan de erigirse campeón ayer. Vettel se enzarzó con Ricciardo y volvió a equivocarse en la conducción (un trompo en el giro inicial). Y Lance Stroll, uno de los pilotos que compite en la Fórmula 1 por la fortuna de papá, echó de la pista a Fernando Alonso en una maniobra inconsciente y ansiosa.

Enfado de Alonso

«El nivel (de los pilotos) parece más bajo que nunca. En Spa jugaron a los bolos con nosotros en la primera curva. Aquí ha vuelto a pasar. No se puede correr con esta gente», declaró el español, enfrascado desde hace tiempo en peleas insustanciales.

La cita de Austin desdijo el presunto aburrimiento de la Fórmula 1, su orden preestablecido. Hamilton tuvo que emplearse a fondo contra los elementos y no consiguió doblegarlos. No pudo con Raikkonen en la salida, y tampoco con el ritmo de Verstappen en el tramo final, cuando los cambios de neumáticos lo ubicaron en la tercera posición y una tesitura favorable porque tenía ruedas más frescas.

Por detrás remontaba Vettel, apurado por su propia tibieza en tantas luchas cuerpo a cuerpo que ha perdido este año. Llegó hasta las últimas vueltas convencido de poder defender su mínima opción de luchar por el título. Rebasó a Bottas, aterrizó en el cuarto puesto y ahí se quedó.

El último ciclo del gran premio deparó un final electrizante, con tres pilotos en situación de victoria. Raikkonen, al frente, Verstappen detrás, y Hamilton con neumáticos nuevos. El inglés lo intentó una vez con Verstappen, para eso es insaciable, pero el holandés es el futuro campeón de la F1 y no le permitió pasar. Hamilton se refugió en sus aposentos y espera a México para igualar a Fangio.