Fórmula 1

Un lustro sin noticias de Michael Schumacher

Su mujer, Corinna, y su manager, Sabine Kehm, han logrado evitar en cinco años que se filtre información sobre la salud del campeón de F1

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Hace cinco años, tal día como hoy en la estación más chic de los Alpes franceses, ocurrió todo. Sucedió, se relató y se enterró la fatídica historia con la misma celeridad que Michael Schumacher descendía por la ladera abrupta y despejada de Meribel, en compañía de su hijo adolescente Mick y una cámara go pro adherida a su casco. Schumacher, siete veces campeón del mundo, volcó en la nieve, se golpeó con una roca y condenó su vida de lujo y relevancia social al ostracismo de una cama adaptada y presuntamente una silla de ruedas. Y se escribe o se habla del apóstol de la Fórmula 1 en condicional, grapado su apellido al mutismo y la sigilosa ocultación, porque nada se sabe de él desde hace un lustro, más allá de los sobreentendidos y una existencia en modo de estancamiento o parálisis que se presupone. Su mujer, Corinna Betsch, y su manager y antigua asistente de prensa, Sabine Kehm, han logrado evitar filtraciones sobre el estado de salud de una leyenda del deporte.

Hace más de 22 años que Sabine Kehm dejó su trabajo en el Süddeutsche Zeitung, el periódico centrista que se edita en Múnich, y dedicó su vida laboral a acompañar a Schumacher por el mundo y organizar su agenda. Kehm concedía entrevistas, planificaba eventos y decidía en nombre del piloto alemán, quien ganó su primer Mundial de F1 en 1994 (con Bennetton) y el último en 2004 (Ferrari). Desde que el teutón se cayó en la nieve, Kehm se ha convertido en secante y voz.

Solo se conocen detalles periféricos sobre la gravedad de las lesiones de Schumacher. Entró en coma inducido el 30 de diciembre de 2013, fue trasladado al Hospital Universitario de Grenoble, se le practicaron dos intervenciones quirúrgicas y despertó del coma un año y medio después.

El hermetismo pudo saltar por los aires en este periodo, ya que un trabajador de una empresa de transportes robó algún informe médico de Schumacher, que luego trató de vender a los medios de comunicación por 50.000 euros. El ladrón se suicidó en la cárcel antes de declarar ante el juez.

Desde septiembre de 2014, el expiloto reside en la mansión familiar de Gland, en el lago suizo de Leman, una propiedad fastuosa de 2.300 metros cuadrados con helipuerto, piscina interior climatizada, sala de cine, pista de bolos y embarque privado al lago. Allí se supone que Schumacher recibe cuidados médicos adscritos a cláusulas de confidencialidad, a cambio de 150.000 euros semanales.

Cada vez que han aparecido informaciones supuestamente exclusivas sobre la salud de Schumacher, ha salido Sabine Kehm con los desmentidos en los comunicados. Negó, entre otras cosas, que la familia hubiese vendido un cadena de propiedades para hacer frente a los gastos médicos: una cabaña de lujo en Noruega, un Rolls Royce personalizado, un jet privado de 25 millones.

Además de su esposa Corinna, sus hijos Mick y Gina Maria (se dedica a la equitación) y de Kehm, un círculo cerrado tiene acceso a la estancia privada del campeón. Sus antiguos jefes de equipo en Ferrari, Jean Todt (actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo –FIA), y Ross Brawn (jefe técnico y asesor de la Fórmula 1) lo visitan con frecuencia. Todt, dos veces al mes, según ha revelado él mismo. La familia Schumacher le habría comprado una casa en Mallorca al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

El arzobispo

Nadie comenta nada respecto a las circunstancias vitales del campeón, aunque precisamente Todt generó de forma involuntaria un conflicto en la caja de seguridad de Schumacher. Convenció al arzobispo alemán Georg Ganswein, que fuera asesor y secretario del Papa Benedicto XVI primero y del Papa Francisco actualmente, para que fuera a visitar a Schumacher. «Lo toqué con ambas manos y lo miré. Su cara, como todos sabemos, es la típica cara de Michael Schumacher, sólo se ha vuelto un poco más rellena», manifestó el prelado a la revista germana Bunte.

Por el señorial castillo de Gland ya no asoma Willi Webber, el manager de Schumacher durante su periplo en la Fórmula 1, quien se desmarcó de la estrategia imperante y declaró en una entrevista: «Es hora de decir la verdad a los aficionados», dando a entender que la realidad de Schumacher era más dura de lo que se pintaba. «La familia no quiere decir toda la verdad y yo lucho contra una pared. No hacen caso a mi consejo». El abogado Felix Damm explicó que el expiloto «no puede caminar» en una declaración ante el juez, ya que Damm ejerció de abogado de la acusación en un juicio contra la revista Bunte, que apuntó mejoras en el estado físico de Schumacher y afirmó que ya podía andar. El secreto se ha impuesto en la vida de Schumacher, pero en opinión de neurólogos reconocidos, el alemán, técnicamente fuera del coma, se encuentra necesariamente en un estado vegetativo.

«Estamos en contacto con muchos aficionados, gracias a las redes sociales. La familia desea comunicarse en torno a la fuerte imagen de Michael y su cumpleaños número 50, en lugar de alrededor de la fecha del 29 de diciembre», ha argumentado Sabine Kehm con vistas al 50 cumpleaños de Schumacher, el próximo 3 de enero.