Fórmula 1 | GP de BahréinLa crueldad de la F1 se ceba con Leclerc

El novato de 21 años perdió la carrera por un fallo del motor italiano. Triunfo de Hamilton. Segundo abandono de Carlos Sainz

Las aplaudidas palabras de Hamilton hacia Leclerc

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La crueldad de la Fórmula 1 se cebó con un novato de 21 años que ha presentado su apellido para ser protagonista en muchas carreras. El monegasco Charles Leclerc interpretó un fin de semana de película, dominó el Gran Premio de Bahréin y se llevó el reconocimiento de este deporte por su portentosa exhibición. Pero no ganó. El Ferrari que conducía como los ángeles, por delante de Vettel, de Hamilton y de todos los campeones, falló a diez vueltas del final y lo dejó sin el premio que hubiesen rubricado todos los aficionados a la F1. Perdió potencia el Ferrari, lánguido, y Hamilton le paso por encima para rentabilizar su oportunidad. También Bottas, segundo. Un coche de seguridad en el tramo final salvó a Leclerc de la sangría porque podía haber ido más hacia atrás. Quedó tercero, en el podio, pero su nombre ya ha quedado patentado.

Se preparaban perfiles sobre un nombre nuevo, se husmeaba en la trayectoria de Leclerc, se asumía que ha llegado un soplo de aire fresco a la F1 para competir contra Hamilton, su Mercedes, el Vettel que no alcanza, y un deporte que necesita evolución y más apellidos como Leclerc.

Fue un recital del monegasco, quien compensó una mala salida con un doble adelantamiento a Vettel y Bottas, y se despidió de todos como un cohete en busca de su primera victoria con 21 años.

Hamilton minimizó el daño haciendo sangre contra Vettel, al que destrozó en un adelantamiento que expone a las claras cuál es la talla de cada uno. Vettel hizo un trompo y luego vio cómo se soltaba su alerón delantero. Quinto es un pésimo resultado para el germano, propietario del mejor coche en Bahréin.

«Lo siento por Charles. Habrá muchas otras tardes para él», dijo Hamilton, casi como disculpándose por arrebatar el triunfo a Leclerc, cuyo Ferrari perdió potencia en la vuelta 47 y emprendió una hemorragia dolorosa.

No es el comienzo del Mundial que habría soñado Carlos Sainz. El motor quebrado en Australia y el coche dañado en Bahréin después de una excitante pelea con Verstappen. El madrileño salió fantástico, del séptimo al sexto, y dotado el McLaren de un gran ritmo de carrera, compitió contra el Red Bull en igualdad de condiciones en las primeras vueltas. Frente a Verstappen se requiere decisión total, porque el holandés no perdona. Así fue. Sainz intentó rebasarlo en el giro 4 y Verstappen se defendió con todo. Se tocaron ambos coches y el daño correspondió al McLaren, el alerón destrozado y la carrera arruinada.

A pesar del infortunio, el McLaren aporta más expectativas que en años anteriores. Los dos coches entre los diez primeros en la salida y Lando Norris disputando la prueba entre los ocho mejores bólidos, acabó sexto. Lo que confirma el buen rendimiento del coche inglés.