Fórmula 1Alonso, menos viajes, más negocios en 2019

La agenda del piloto tiene pocas carreras y algunos proyectos novedosos

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Al tiempo que digería el torrente de emociones de una bonita despedida de la Fórmula 1 en Abu Dabi, y antes de recluirse en el sofá para detener la vorágine viajera que lo ha transportado este año de continente en continente, inmerso en dos Mundiales, lo primero que hizo Fernando Alonso fue subirse a un coche de carreras. Probó el Chevrolet del piloto estadounidense Jimmie Johnson, que compite en la Nascar. La modalidad puramente norteamericana, la más comercial y popular en EE.UU. y que agrupa a alguna de las principales marcas de automóviles. Johnson se subió a un McLaren del año 2013 en un acuerdo empresarial que obviamente tendrá algún tipo de retorno económico. No hay puntadas sin hilo en el universo Alonso, dedicado ahora a gestionar su tiempo libre, su espacio deportivo en la Resistencia y las 500 Millas de Indianápolis y sus negocios.

Alonso se ha retirado de la Fórmula 1, pero no del automovilismo. Su programa para 2019 difiere sustancialmente del que ha vivido en 2018: 26 carreras, 26 viajes obligatorios, más el añadido de las jornadas laborales en el simulador de Toyota en Colonia, los eventos con McLaren y los de la firma japonesa en todo lo relacionado con el WEC.

Su plan deportivo en 2019 pasa por ganar dos campeonatos. De un lado, el Mundial de Resistencia, donde faltan tres pruebas para concluir la denominada «súper temporada». El 15 de marzo se celebran en Florida (EE.UU.) las 1.000 Millas de Sebring. En Bélgica le esperan las Seis Horas de Spa el 4 de mayo y el cierre del certamen tendrá lugar el 15 y 16 de junio en las 24 Horas de Le Mans, que se incluyen en este campeonato en segunda vuelta. El campeonato lo ganará un Toyota seguro, pero se desconoce si será el coche 7 o el 8, el que conduce el español con Nakajima y Buemi. Tienen cinco puntos de ventaja.

500 Millas y televisión

Y de otro lado, las 500 Millas. Excitante carrera en el circuito oval del estado de Indiana que sedujo al asturiano en su primera y única comparecencia, 2017. El piloto tiene en mente la experiencia y una imagen en especial, la del coche naranja número 29 en cabeza, al mando del pelotón. Entonces compitió con Andretti Racing y un motor Honda que lo dejó tirado cuando era uno de los candidatos para ganar. El actual director deportivo de McLaren F1, el brasileño Gil de Ferrán, fue el patrón del coche Andretti con el que corrió el español en 2017. Los nudos que unen el futuro de Alonso están ligados en lo deportivo y lo comercial. Según diversas informaciones sin confirmar, alguna de las empresas del español habría comprado los derechos de televisión para España de las 500 Millas de Indianápolis del próximo año.

En este afán por convertirse en el «piloto total», Alonso podría anunciar en breve su concurso en las 24 Horas de Daytona, prueba de resistencia que ya conoció el pasado enero . También queda por ver sus intenciones respecto al rally Dakar, la veterana prueba del desierto que el piloto ha colocado en su agenda de futuro.

El sofá que le espera a Alonso en su apartamento de Lugano, muy cerca de la residencia italiana de su novia Linda Morselli, será como el efecto despresurizador de los aviones. Un bajón inevitable después de tantos años de dedicación en exclusiva a su ejercicio profesional en la Fórmula 1. «¿Volver? Veremos si no me aburro en el sofá de mi casa viendo las carreras».

Gracias a la renuncia de Fernando Alonso, habrá un español en la Fórmula 1 en 2019. De no haber comunicado su retirada el pasado agosto, Carlos Sainz hubiera tenido muchísimas dificultades para encontrar un volante. Prácticamente imposible. Renault ha fichado a Ricciardo y mantiene a Hulkenberg. Y Toro Rosso, la antigua escudería del madrileño, anunció ayer que el tailandés de 22 años Alexander Albon será el compañero del ruso Daniil Kvyat.