Tour de Francia

¿Por qué repudia el Tour a Chris Froome?

El Tour siempre ha sido beligerante contra el dopaje, pero el ciclista ha recurrido y podría estar el sábado en la salida

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Ya lo expresó hace años Christian Prudhomme cuando el maremoto en torno a Lance Armstrong amenazó con socavar los cimientos de la mejor prueba ciclista que hubo nunca. «El Tour es más grande que sus campeones», aseveró el director general para zanjar la decisión más categórica de su historia: le arrebató los siete Tour al americano y dejó un vacío en el palmarés. El hueco de la vergüenza. Armstrong ya no existe en la historia de la Grand Boucle. La dirección de la carrera vuelve a lidiar con un caso problemático, y no se puede decir que no hayan adquirido experiencia en los últimos tiempos (Contador perdió el suyo en 2010, Landis el de 2006). El Tour repudia ahora a Chris Froome, vencedor de cuatro ediciones y aspirante a ingresar desde este sábado en el club del 5 (Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin). No quiere en sus montañas a un ciclista bajo sospecha de dopaje, aunque sea un positivo light como el salbutamol.

Faltan cinco días para que comience el Tour en la Vendeé y Froome no conoce su destino. Así lo desveló ayer el periódico «Le Monde», noticia confirmada por la organización de la prueba. El caso Froome ha estado pendiente de un alambre desde que al británico le notificaron un control adverso en la Vuelta en septiembre pasado, debido a un exceso del producto antiasmático. Y le corresponde al tribunal antidopaje independiente de la Unión Ciclista Internacional (UCI) sancionarlo o no.

Inflexible con el dopaje

El Tour veta a Froome, que corrió y ganó el pasado Giro de Italia, en virtud del artículo 29 de su reglamento, según el cual puede rechazar la participación de un equipo o un corredor que ensucie la imagen o la reputación de la prueba. El Tour siempre ha sido inflexible con los asuntos de dopaje y también esta vez.

Recibido con los brazos abiertos en el Giro y rechazado en el Tour, Froome y su equipo, el Sky, han presentado un recurso ante la Cámara de Arbitraje Deportivo (CAS) del Comité Olímpico Francés, que se reunirá mañana y comunicará su decisión al día siguiente, si no hay cambios de última hora.

Por tanto la presencia de Froome en la línea de salida de Noirmoutier el próximo sábado está en manos de tres magistrados: uno lo elige el Sky, otro el Tour y el tercero es designado por el Comité Olímpico Francés. Apurados por los plazos, también se ha posicionado la Unión Ciclista Internacional. Su presidente, el francés David Lappartient, aseguró: «Tenemos por el momento una filtración de Le Monde. Siempre he dicho que anunciaríamos la posición general de la UCI antes del Tour. Así que hablaremos en el transcurso de la semana».

También habló Froome por la boca de su esposa, la beligerante tuitera Michelle Froome, quien manifestó que su marido «sí correrá» el Tour, pese a que «los organizadores intenten prohibírselo».

No es la primera vez que el Tour trata de aplicar el artículo 29. Un año después del cisma del Festina (1998), el entonces director de la carrera Jean Marie Leblanc vetó a Manolo Saiz, director de la ONCE, al ídolo francés Richard Virenque -líder del equipo Festina- y al conjunto holandés TVM, apartado de la carrera en 1998 por dopaje. Saiz y Virenque recurrieron a la UCI y su presidente, Hein Verbruggen, les permitió participar en 1999.

Lo mismo sucedió en 2006, en pleno escándalo de la Operación Puerto en España. El Tour repudió al Astana de Manolo Saiz dirigido por Vinokourov y el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) le dio la razón, aunque el equipo no corrió finalmente al quedarse sin ciclistas. E igual en el caso de Boonen y la cocaína en 2009.

«Confiamos en que Chris estará en el Tour porque no hemos hecho nada mal», se defendió el Sky en la web cyclingnews.