Ciclismo

El «procés» no altera el trazado de la Vuelta a España

Como el año pasado y como siempre, la ronda visita Cataluña en modo de cordialidad

AlicanteActualizado:

Alicante recibe a la caravana ciclista con bañistas en la playa del Postiguet, un sol risueño y confortable en lo alto del castillo de Santa Bárbara que ameniza las terrazas de la costa, gente disfrutando del «caloret» y la paella. La presentación de la Vuelta a España 2019, itinerante como acostumbra, desplaza a la comunidad ciclista hasta las Salinas de Torrevieja, donde empezará una edición que, como es norma de la casa, plantea montañas por doquier, nuevos parajes desconocidos para el gran público (el puerto de la Cubilla en Asturias, la Plataforma de Gredos en Ávila) y poco espacio para los contrarrelojistas (36 kilómetros en Pau y 18 por equipos). Y, también como es usual, la Vuelta visita Cataluña. En plena actividad de amenaza separatista y de conflicto político, la ronda ciclista acudirá a Valls e Igualada en una función de normalidad. Como el año pasado en Lérida, como antes en otros muchas poblaciones de la Comunidad. Como siempre.

Las horas previas al Consejo de Ministros de mañana en Barcelona hablan de disturbios, problemas y algaradas. La tensión que ha generado la vía separatista en términos políticos no se traslada al deporte. La cúpula de la Vuelta, representada en su director general Javier Guillén, negoció hace tiempo con los responsables políticos de las localidades de Valls e Igualada, ambas gobernadas por alcaldes del PDCat.

Etapas simbólicas

Guillén suele decir que la Vuelta acude donde la reclaman. Los ayuntamientos, diputaciones y demás organismos oficiales se interesan por ser parte del recorrido y la ronda pasa o no por ese lugar en función de sus necesidades económicas y deportivas. Una carrera sin etapas atractivas, sin público, sin gestas deportivas no atrae a los patrocinadores, el sustento de este deporte. Y Guillén acudió a Valls e Igualada, principio y final de la octava etapa de 168 kilómetros, con las tarifas habituales. Algo más de 100.000 euros por albergar la meta y una cifra que ronda los 50.000 euros por la salida de la jornada.

Valls tiene un valor simbólico para la organización de la carrera. Era la patria de Xavier Tondo, ciclista catalán que corría en el Movistar y que falleció en 2011 a consecuencia de un fatal accidente. Guillén tenía un cariño especial hacia este corredor y en buena medida, la Vuelta regresa a Valls por el ciclista muerto. También es la localidad de origen de Miguel Ángel Iglesias, eterno ganador de las metas volantes en la década de los ochenta.

Igualada recibió hace unos días la distinción de Ciudad Europea del Deporte, galardón concedido por el Parlamento Europeo. Se trata de un reconocimiento de las políticas deportivas locales que contribuyen a mejorar el nivel general de salud de sus habitantes, y representa un sello de calidad que destaca el esfuerzo de Igualada en este ámbito. La localidad recibirá una etapa en teoría de esprint, con un puerto de segunda categoría a 28 kilómetros de meta, después del primer día de descanso. «Cataluña recibe a la Vuelta con entusiasmo, como todas las comunidades», comenta a ABC Javier Guillén.

Convivencia normal del deporte con la población. Donde no llega la política, aparece muchas veces el deporte. Es el caso del País Vasco. Estuvo cerrado a la Vuelta a España durante 33 años, los que impuso el terror de ETA. En 2011 la carrera regresó a Bilbao y de nuevo habrá etapa (la decimosegunda) en la capital de Vizcaya.