El Ineos deberá decidir quién es su líder en la montaña
El Ineos deberá decidir quién es su líder en la montaña - EFE
Tour de Francia

El primer juicio del Tour llega pronto

La cima de La Planche des Belles Filles mide las candidaturas de Bernal, Thomas, Landa, Pinot, Mas, Bardet y Fuglsang

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La montaña madruga en este Tour. En lo que va de siglo nunca la Grande Boucle había presentado una etapa con cuatro mil metros de desnivel acumulado tan pronto. El final de esta sexta etapa en la cima de La Planche des Belles Filles altera el guion habitual de la ronda gala. Abajo las máscaras. Ya se va a ver quién está listo para disputar las plazas del podio. Y, algo más.

Es probable que comience a definirse quién es el líder del Ineos, el joven Egan Bernal o el último ganador, Geraint Thomas. Este primer examen también pasará revista a sus rivales, Fuglsang, Pinot, Landa, Enric Mas, Quintana, Kruijswijk, Bardet, Yates, Nibali... Y al líder, a Alaphilippe, al que Francia pide que defienda el maillot amarillo como si fuera la bandera del país. De todo esto trata la etapa de La Planche, un lugar, según cuenta la leyenda, en el que las jóvenes vírgenes de Alsacia se inmolaban para no caer en las manos de los bárbaros invasores. El Tour ha previsto para hoy varios sacrificios.

Más allá de la capacidad de resistencia de Alaphilippe, la primera jornada cuesta arriba partirá pendiente del Ineos. El equipo todopoderoso lo es tanto que siempre tiene más de un líder. Le sobra talento. Siempre ha sido así. En 2012, cuando el antiguo Sky ganó su primer Tour con Bradley Wiggins, Dave Brailsford, mánager entonces del Sky y ahora del Ineos, tuvo que frenar a Chris Froome. La imagen del keniano blanco esperando obligado a Wiggins en las rampas de Peyragudes resumió aquella edición. La victoria final fue para Wiggins, por orden de Brailsford, y el futuro quedó reservado para Froome, que ganó la ronda gala en 2013, 2015, 2016 y 2017. En ese último triunfo, el Sky frenó a Mikel Landa, cuarto al final a un segundo del podio, en favor de Froome.

El corredor nacido en Kenia no venció el año pasado porque en su propio equipo, aún llamado Sky, apareció Thomas. Froome venía de un invierno marcado por su caso positivo -luego no fue sancionado- en la Vuelta a España 2017 y de llevarse el Giro 2018 con aquella fantástica etapa en La Finestre. Estaba cansado física y mentalmente. Thomas, sólido, le dio relevo en el podio de los Campos Elíseos. Todo quedaba en casa. Aunque el galés siempre tuvo la sensación de que él era la segunda bala. Eso, en parte, le sucede ahora. Sin Froome, ausente por caída y apartado de la pelea por el quinto Tour, el colombiano Egan Bernal le discute a Thomas el trono del equipo.

La subida a La Planche puede enrarecer el debate interno. Bernal parece en forma; Thomas, aún en progresión tras su caída en la Vuelta a Suiza. Si el colombiano coge las riendas del Tour, ¿le darán también los galones del Ineos? Todo dependerá de Brailsford. Él es el líder del equipo. Siempre ha tenido que manejar una serpiente con dos cabezas y ha conseguido que muerdan en la misma dirección. Bernal, con sólo 22 años, es el porvenir del equipo. Thomas, con 33, apura su carrera deportiva. «Los dos saben que trabajar juntos es la mejor manera de lograr éxitos», defiende el mánager galés de la escuadra británica.

En La Planche des Belles Filles han ganado Froome (2012), Nibali (2014) y Aru (2017). Al Sky le gustaba dar un golpe sobre la mesa en el primer final en alto. El Ineos es su clon. El resto del pelotón lo sabe. «Tengo ganas de que llegue la montaña», se prepara Landa. «En esta etapa se sabrá cómo están todos», supone Quintana. «Mi objetivo es no perder tiempo ahora porque confío en ir a más en este Tour», avisa Enric Mas. La plancha donde se sacrificaban las jóvenes que huían de los salvajes les espera a todos para que el Tour vea ya, tan pronto, con quién cuenta para el podio. Tras seis puertos, incluido el Ballon de Alsacia -el primero que subió el Tour, en 1905- llegará la cuesta de La Planche (7 kilómetros al 8,7%), que este año acaba casi un kilómetro más arriba. Desde tan alto se verá mejor el Tour.