Ciclismo

Van der Poel, ha nacido una estrella

El prodigio holandés, nieto de Poulidor, ofrece una exhibición genial para ganar la Amstel Gold Race

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Ganó la Amstel Gold Race y, al cruzar la meta por delante de Simon Clarke, después de desalojar a los mejores ciclistas del mundo en una larga recta de mil metros después de 265 kilómetros, Mathieu van der Poel se llevó la mano derecha al casco, incrédulo ante la magnitud de su obra, cayó redondo al suelo y se regocijó durante unos minutos en el asfalto ardiente de Valkenburg. Un debutante, actor de un equipo de segunda división, venció por encima de las expectativas que lo situaban como favorito. Lo hizo de fábula, mejor que en cualquier pronóstico favorable. En primera persona, al mando del grupo principal durante los últimos kilómetros, sin ayudas, cazó a Kwiatkowski, Alaphilippe y Fuglsang, lanzó el sprint al que nadie pudo responder en condiciones, superó a los tres citadas estrellas del pelotón y ganó con una autoridad apabullante. Un motor superlativo en un ciclista que va camino de superar a su padre, Adri van der Poel, y a su abuelo, el gran Raymond Poulidor. Lo venía anunciando y lo confirmó en la clásica de la cerveza, de las que se descolgó Alejandro Valverde en la última vuelta. Ha nacido una estrella.

El ciclismo vuelve a disfrutar de un nombre para la esperanza, un alma que ilusiona a los aficionados, pues es la naturaleza de este deporte: un genio contagia a todos, sin exclusión de nacionalidades. Lo que hizo Van der Poel en la Amstel se ha visto pocas veces en la historia del ciclismo, tal fue su pujanza, su nervio para competir, ese don que transporta a un deportista en conexión directa con la fantasía de los seguidores.

Cualquier practicante del ciclismo, curioso o hincha furibundo se imagina a sí mismo llevando con el gancho al pelotón, lanzando un derrote tremendo con la victoria a la vista y superando en la acometida a los principales corredores del mundo. Sin volver la cabeza, sin pedir relevo, generando una sensación de hegemonía como casi nunca se ha visto. El tipo de ciclista capaz de hechizar.

Y corre en un equipo de segunda, el Corendon (una aerolínea turca de low cost) con el que tiene contrato hasta 2023, que fue invitado por la organización junto a los 18 equipos del World Tour. Seguramente será invitado ahora a todas las carreras como propietario de los derechso de semejante fenómeno que anuló la historia de la Amstel, la fuga de Fulgsang y Alaphilippe, los intentos de Trentin y Kwiatkowski por reducirlos, la superioridad del Education Firts en el grupo principal, la renuncia de Valverde. Todas las cuitas de una gran carrera quedaron eclipsadas por esa recta final prodigiosa y brillante del nuevo portento del ciclismo.