Tour de FranciaLos favoritos se dan una tregua en la llegada a los Pirineos

Victoria de Simon Yates, que superó al español Peio Bilbao y a Muhlberger en el esprint final

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La llegada de la alta montaña siempre es un momento clave en el Tour de Francia. Porque aunque ya había habido alguna etapa dura, el traslado del pelotón a los Pirineos debía probar la resistencia de los favoritos. No lo hizo, porque hubo tregua entre los aspirantes al podio, que decidieron dejar para el fin de semana las hostilidades y guardar fuerzas para la contrarreloj del viernes.

Esa calma tensa la aprovecharon un grupo de valientes, que abandonaron pronto el pelotón para buscar la victoria. Había nombres ilustres sin brillo en este Tour en un conjunto bastante numeroso que la dureza de la etapa fue poco a poco seleccionando.

Alrededor de 30 ciclistas pedaleaban seis minutos por delante del pelotón, conscientes de que el triunfo de etapa estaba en las piernas de alguno de ellos. La subida al Peyresourde empezó a separar a los buenos de los mejores. Coronó primero Tim Wellens, aunque el protagonismo en el descenso iba a ser para Simon Clarke, que llegó a tener un minuto de ventaja antes de iniciar el ascenso al Horquette d'Ancizan.

Se sucedieron entonces los ataques en el grupo, donde Trentin fue el más fuerte. Alcanzó el italiano a Clarke y a ellos se unieron después Frank, Yates, Gallopin, Teuns y Muhlberger. Ninguno de los españoles había reaccionado hasta que lo hizo Peio Bilbao, valiente. Por detrás controlaba el ritmo el Ineos, tratando de calmar cualquier intención aviesa por parte de sus rivales.

Las rampas del último puerto del día fueron seleccionando a los más fuertes del grupo cabecero. Atacó Yates y se fue a su rueda Muhlberger. Los dos coronaron el alto con Peio Bilbao a un puñado de metros. Lo suficiente para cazarles en el inicio del descenso. Casi 30 kilómetros que desembocaban en la meta de Bagneres de Bigorre.

Allí llegaron los tres temerosos y vigilantes. Ninguno se sabía ganador, pero los tres querían serlo. El trío se mantuvo cauto hasta los últimos trescientos metros, cuando Yates atacó y no paró hasta cruzar la línea de meta en primer lugar. No encontró oposición en Bilbao -muy cansado por el esfuerzo- ni Muhlberger. A nueve minutos y 40 segundos de Yates cruzó la meta el pelotón de favoritos, con el Ineos a la cabeza, mostrando una unidad que da miedo y que el viernes debería refrendar a Geraint Thomas como principal aspirante a la victoria.