El inicio de la Powerade Non-Stop Madrid-Lisboa en el polideportivo de las Rozas
El inicio de la Powerade Non-Stop Madrid-Lisboa en el polideportivo de las Rozas - Ricardo Otermin

CiclismoLas bicis de ultra resistencia toman los pueblos de España

La sexta edición de la Powerade Non Stop Madrid-Lisboa recorre localidades españolas en sus 770 kilómetros de trayecto hasta la capital de Portugal

MadridActualizado:

No fue un día normal en el municipio de las Rozas. Los cientos de coches que suelen colmar diariamiente el lugar esta vez no circularon. En su lugar, un sinfín de bicibletas ocupaban las calles. Como si el andar estuviese prohibido, las dos ruedas fueron utilizadas para cualquier tipo de desplazamiento, y poco a poco todas se fueron acumulando en un mismo punto. Tres, dos uno...sonó el pistoletazo de salida. La Powerade Non-Stop Madrid-Lisboa comenzó al tiempo que los más de 800 participantes dieron el primer pedaleo rumbo a la capital de Portugal.

Un nuevo puente entre las dos capitales de la península ibérica formado tan solo por 834 bicicletas, cada una de ellas manejada por un participante. La sexta edición de la Powerade Non-Stop Madrid-Lisboa comenzó en la mañana del viernes, con un récord de ciclistas dispuestos a completar el trayecto de 770 kilómetros que recorre los pueblos de España. Una carrera de condiciones extremas cuyo gran reto es la categoría «SOLO» (completar el recorrido en solitario), pero que a su vez permite la participación por equipos de dos, tres y hasta cuatro atletas.

«La mayoría del trazado es “Mountain Bike”, entre caminos, senderos y pistas. Inevitablemente hay tramos cortos de asfalto, pero hay que ser conscientes de la dificultad que se requiere para cumplir y participar en estas competiciones. Se necesita una gran preparación física, mental y de logística», afirma Manuel Tajada, director técnico del evento.

Los cerca de 800 kilómetros de la prueba Madrid-Lisboa esconden tras de sí dos días caracterizados por tramos de difícil circulación, travesías nocturnas y pedelaeos bajo temperaturas de 30 grados.

«La noche es muy importante de practicar. Estando en forma se puede montar muy bien en bici de día, pero en la oscuridad, si no estás acostumbrado a la luz, al GPS y a prevenir...Estas cosas solo se adquieren entrenando», asegura Tajada.

Cientos de ciclistas en los momentos premios al inicio de la travesía Madrid-isboa
Cientos de ciclistas en los momentos premios al inicio de la travesía Madrid-isboa - Ricardo Otermin

Es por todo ello por lo que la preparación previa se antoja como algo clave para poder culminar esta intensa gran distancia. «Normalmente entrenamos todos los mediodías a 30, 35 ó 40 grados. Los fines de semana intentamos hacer carreras largas de madrugada, salir a las 6 de la mañana y volver a las 10, a modo de habituarnos bien las condiciones. Temperaturas, terreno que no se conoce y aprenderse bien la navegación. Es esencial no perderse, ya que cinco minutos de una pérdida suponen luego un sobresfuerzo», confiesa uno de los participantes, Alexandre Díaz, llegado de Cataluña para participar en dúo junto a Jordi Pereira, ganador del SOLO la pasada edición.

Esta ruta que atraviesa hasta siete pueblos distintos de España (y tres de Portugal) es, a la vez que un desafío sin igual para atletas, un llamamiento a los apasionados del deporte de los pedales y las dos ruedas, como el exbaloncestista Iñaki de Miguel: «He encontrado en la bicicleta un nuevo aliado. Al no tener la adrenalina de la alta competición la encuentro en esto un retos, en marcarme un plan de entrenamiento y un objetivo. El día de la carrera me levanto con mariposas en el estómago. Me encanta y estoy enganchado».

Mix de nacionalidades

La moda de las carreras de ultra resitencia está propagándose a nivel interncional, en cualquier modalidad. Running, natación y también ciclismo. «Como organizador y practicante creo que es muy bonito este mercado que se ha creado», explica Tasada. Ante esta epidemia, cada vez es más frecuente que para la prueba Madrid-Lisboa, además de un aumento de participantes, se sume gente de otros países.

Este año se ha contado con 61 portugueses, cuatro italianos, un ciclista americano, uno uruguayo y otro ecuatoriano. El resto procede de cualquier punto de España. Desde Galicia hasta Cataluña o Canarias. Gente que se traslada equipada a Madrid para competir exclusivamente en este certamen que tiene a la bici como protagonista.

Todos y cada uno de los 834 corredores pasaron por la línea de meta de la primera etapa, en el pueblo de Robledo de Chavela. La expectación de los habitantes era máxima cuando muchos de los competidores que llegaban al final a camisa descubierta se deshacían rápidamente de las bicis para acudir desesperadamente a la zona de hidratación.

Unos confesaban haber parado en algún punto de la carrera para «refrescarse». Muchos haber sufrido «calambres en pleno pedaleo». Al mismo tiempo, otros ciclistas daban el relevo a sus compañeros y se abrazaban a otros miembros del equipo, orgullos de haber completado la primera parte del circuito, a unos 30 grados de temperatura. Tras más de dos horas de marcha incesante, solo habían cumplido con una pequeño trazado del camino. Por delante quedaban más de 50 horas de duro sacrificio, que todos afrontaban con entusiasmo.