BALONCESTO — Mundial femenino

El bronce, broche de oro para España

Ganó a Bielorrusia y consigue así su primera medalla en un campeonato del mundo

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Un mes después de la decepción de la selección masculina en Turquía, la ciudad checa de Karlovy Vary vivió el mayor éxito del baloncesto femenino español, que se colgó su primera medalla en un Mundial al derrotar a Bielorrusia por 77-68 en un gran partido que dominó de principio a fin. El quinto puesto firmado en Alemania'98 y en China'02 era hasta ayer su techo en un campeonato del mundo.

El seleccionador nacional, José Ignacio Hernández, había asegurado en la previa que volver a casa con el cuello descubierto después del magnífico torneo firmado en la República Checa sería injusto, pero sus jugadoras no dejaron pasar la oportunidad de lucir metal y entrar en la historia. La principal preocupación del técnico ante el transcendental encuentro era el estado físico de Amaya Valdemoro y Sancho Lyttle porque a lo largo del campeonato han demostrado ser piezas imprescindibles en el engranaje del equipo. A excepción de EE.UU., con ellas sobre la pista pocas selecciones son capaces de aguantar el ritmo español y ayer volvió a comprobarse. Bielorrusia, que había dado la sorpresa en cuartos al eliminar a las australianas, sólo estuvo una vez por delante en el marcador (0-2), aunque no se rindió en ningún momento y puso en apuros a las nuestras.

El verdadero éxito de España, sin embargo, radica en el grupo y volvió a evidenciarse. Lyttle, que capturó once rebotes, fue máxima anotadora (22 puntos), mientras que Torrens anotó 19, Amaya Valdemoro 16 y Anna Montañana otros 12 puntos.

Despegue inicial

Un acierto en el tiro que permitió a España despegarse desde el primer cuarto hasta lograr una máxima ventaja de 16 puntos. Las bielorrusas no se hundieron y aprovecharon el bajón de juego de las de Hernández al comienzo de la segunda mitad para llevar al marcador un inquietante 46-45. El Arena de Karlovy Vary, ciudad que transmite la tranquilidad que emana de sus balnearios, se convirtió en ese instante en un hervidero de nervios.

Anna Montañana y Amaya Valdemoro, que a sus 35 años veía pasar la última oportunidad de colgarse una medalla en un Mundial, asumieron la responsabilidad y sus triples devolvieron la tranquilidad al banquillo español después de que se reabriera la brecha en el marcador (67-53). Las jugadoras de Anatoly Buyalski intentaron la remontada hasta el final, pero había una medalla de bronce en juego y la selección no se dejó sorprender.

Tras el éxito conseguido por el baloncesto femenino, el presidente de la Federación, José Luis Sáez, subrayado que «las jugadoras se lo merecen todo. Han trabajado, han sufrido y han disfrutado haciéndonos vivir con ellas un hito histórico del que debemos sentirnos orgullosos». En este sentido se manifestó la capitana, Amaya Valdemoro, que destacó «la fe de un equipo que ha creído en sus posibilidades» para conseguir este hito.

En la gran final, Estados Unidos venció con comididad a la República Checa (89-69) y se proclamó campeona del mundo por octava vez en su historia.

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